¿Quién tiene más derecho a recibir fondos europeos? ¿Los revolucionarios árabes o los oponentes en Europa Oriental? Este debate divide profundamente a los Estados miembros del este y del sur de la Unión Europea. Al final de esta semana, los Veintisiete van a esforzarse por apaciguar la disputa.

La reciente propuesta de seis países del sur de Europa de transferir el apoyo financiero a los países vecinos del este de la UE hacia los de la orilla sur del Mediterráneo ha producido una gran agitación en las capitales de Europa Central. Francia, España, Grecia, Eslovenia, Chipre y Malta estiman que "no está justificado" que Egipto apenas reciba 1,80 euros por habitante del presupuesto de la UE dedicado al apoyo de los países vecinos y que Túnez sólo obtenga 7 euros, mientras que Moldavia no obtiene menos de 25 euros. Por no mencionar que las cajas para ayudar al Sur están prácticamente vacías.

Los conflictos en el este y en el sur son igualmente importantes

Los Estados miembros del sur de la UE son los que soportan la mayor carga de los flujos de refugiados que provocan las revoluciones árabes. Tal y como resaltan los países meridionales y sus partidarios, los acontecimientos que han tenido lugar en esos países son de una gran importancia para Europa. En Europa Central, donde se rebaten las cifras presentadas por los meridionales, responden que es lo mismo que ocurre en nuestras fronteras del este. Los países de Europa Central destacan que varios "conflictos latentes" en el flanco oriental de Europa mantienen una tensión constante. Además, con ocasión del Global Security Forum (Foro Mundial de Seguridad) en Bratislava a comienzos de marzo, ha quedado patente que el temor hacia Rusia sigue predominando en los Estados miembros de la UE que antes fueron comunistas.

La guerra entre Rusia y Georgia por Osetia del Sur en 2008 produjo en la zona un gran trauma. "Y ahora el Alto Karabaj está a punto de explotar", teme Oksana Antonenko del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Londres. Incluso ve en esta región signos precursores como en la época de los conflictos de Osetia del Sur. Por otro lado, los regímenes de Asia Central son especialmente frágiles. "En la región acechan grandes peligros, sobre todo cuando las tropas estadounidenses salgan de Afganistán. Soy muy pesimista al respecto", afirma. Durante el Foro, los ministros de Exteriores de Georgia y de Moldavia han alabado los méritos de un apoyo europeo a favor de la modernización de sus países. Y el ministro húngaro de Exteriores, Janos Martonyi, ya ha lanzado una reprimenda a sus homólogos de Europa meridional: "El apoyo al Sur no debe realizarse en detrimento de la ayuda al Este".

La pauta para la reunión del 10 de marzo ha quedado clara. Stefan Füle, comisario europeo encargado de la Política Europea de Vecindad, ha intentado calmar a los países de Europa Central: "Nadie sostiene que la UE tenga que concentrar todos sus esfuerzos en el Sur. No. Nuestro compromiso con respecto al Este no ha cambiado". El presupuesto existente no permite transferir fácilmente fondos de un lugar a otro. "Sin embargo, hemos logrado encontrar 17 millones de euros complementarios para Túnez. Por otro lado, estamos estudiando cómo puede emplearse con más eficacia la suma existente de 80 millones de euros para el periodo de 2007 a 2013. Para Egipto aún no se ha llegado a una conclusión. Pero junto a las instituciones monetarias, buscamos un nuevo enfoque", declaró Stefan Füle.

¿Qué objetivo tiene la Política Europea de Vecindad?

Sin embargo, la Política Europea de Vecindad no sólo se enfrenta a retos financieros. Presenta dos polos cuyo enfoque es bastante diferente. En el mundo árabe, se ha apoyado a una serie de regímenes para garantizar que el petróleo no faltara y los que han tentado a la suerte se han mantenido en el exterior. En los países del este, se ha establecido una cooperación sobre todo con la sociedad civil y la oposición política. Dicho esto, la región del este, debido al retroceso de la democracia en países como Bielorrusia, comienza a parecerse cada vez más a los países del sur antes de que estallaran las revoluciones. Hace poco, Stefan Füle presentó formalmente sus excusas por el apoyo europeo a los dictadores durante años.

Por lo tanto, en el futuro, será necesario que las cosas cambien. La Política Europea de Vecindades un instrumento para conseguir un objetivo. Pero ¿cuál es ese objetivo? De momento, no está muy claro, reconocía Stefan Füle. ¿La adhesión a la UE? ¿El acceso al mercado europeo? ¿O simplemente garantizar que los vecinos no suponen una amenaza para la UE?

Además, una vez que se realice la evaluación, los fondos otorgados dentro del contexto de la nueva Política Europea de Vecindad deberán atribuirse de un modo distinto. "Debemos establecer objetivos extremadamente claros, como el respeto del Estado de derecho, la democracia, una buena administración o una ayuda para luchar contra el terrorismo. Cuanto más se acerque el socio a estos objetivos, más ayudas obtendrá". El nuevo eslogan de la política de Europa con respecto a sus vecinos cercanos sería entonces "Más por más".