"Debajo de la cama de los alemanes" es el título de un libro que acaba de publicar en Alemania una asistenta polaca bajo el seudónimo de Justyna Polanska. La autora describe las inmundicias asquerosas que encontraba en las casas de sus clientes y el trato que recibía de ellos. Para los Justyna Polanska, nada va a cambiar a partir del 1 de mayo. Seguirán limpiando en casas alemanas y seguirán cobrando en negro. Pese a todo, la apertura del mercado laboral de nuestros vecinos occidentales sigue despertando grandes emociones.

Según un reciente sondeo del Instituto IMAS, dos tercios de los alemanes están convencidos de que los habitantes de los nuevos miembros de la Unión llegarán en masa a Alemania para buscar trabajo. Y cerca del 70% de ellos considera que será negativo para Alemania, contra un 16% que piensa lo contrario.

Aún más alarmante resulta el sondeo publicado por Welt am Sonntag según el cual las tres cuartas partes de los encuestados creen que los alemanes perderán poco a poco su trabajo debido a la supresión de cuotas instituidas para los polacos, los checos y los ciudadanos de los países que entraron en la Unión Europea en 2004.

A partir del 1 de mayo, 100.000 personas llegarán cada año a Alemania

El resultado del sondeo de opinión no será una sorpresa para aquellos familiarizados con la Alemania actual. Los sucesivos Gobiernos alemanes no han llevado a cabo restricciones al acceso al mercado de trabajo alemán debido principalmente a la presión de la opinión publica. De hecho, y a pesar de los consejos de los economistas, ya en dos ocasiones se ha extendido el periodo de aplicación de dichas restricciones.

Pero los polacos no se han quejado, bien al contrario, ya que han aprendido a sortear la burocracia alemana y a explotar los agujeros en la legislación del país. La oficina de estadísticas polaca registra que 400.000 polacos han sido legalmente empleados en Alemania en años recientes. Simultáneamente, una cifra significativamente más grande de polacos ha encontrado trabajo en el Reino Unido, país que abrió su mercado de trabajo en 2004.

La mayoría de los expertos alemanes no esperan demasiados cambios a partir del primero de mayo. Joachim Muller, director de un instituto de investigación de una agencia de empleo, estima que el flujo de trabajadores provenientes de los nuevos países miembros de la UE llegará a los 100.000 anuales, siendo los polacos los que formen un alto porcentaje de ellos.

Según la Cámara de Comercio germano-polaca, la desaparición de las restricciones de acceso hará que entre 200.000 y 400.000 polacos emigren en los próximos años. Muchos de ellos se desplazarán desde las regiones mas próximas a las fronteras, aunque se espera que muchos también lleguen desde Mazovia y la región de Opole. Se tratará en todo caso de una emigración más bien regional, que no tiene visos de comparación con la que tuvo lugar, a gran escala, con la incorporación de Polonia a la Unión Europea.

Las agencias de empleo ya se frotan las manos: los empleadores no lo admitirían, pero muchos confían en los polacos. Los alemanes buscan sobre todo personas con un buen nivel educativo – médicos, enfermeras o informáticos -, pero también están interesados en contratación temporal de personal, afirma Karina Kaczmarczyk de Work Service International.

La Bundeswehr : una salida profesional possible para los jóvenes polacos

Los alemanes se quejan desde hace largo tiempo de la falta de informáticos. Los especialistas en nuevas tecnologías eligen de forma preferente los Estados Unidos, antes que Europa. Los alemanes están llevando a cabo campañas en varios países sin gran éxito, pues los informáticos polacos prefieren quedarse en casa.

El personal sanitario y de enfermería está dispuestos a trabajar en Alemania, aunque de forma temporal. Los médicos prefieren emigrar a Gran Bretaña. Son, por tanto, los trabajadores de poca cualificación los que mayor probabilidad tienen de emigrar a Alemania.

Pero los polacos también tendrán otras oportunidades en Alemania: la Bundeswehr [ejército alemán] se está profesionalizando, al igual que el ejército polaco.Un trabajo que los jóvenes alemanes no tienen ganas de desempeñar. Además, el ministerio de Defensa prevé contratar a jóvenes que tengan su residencia en Alemania, aunque no tengan la nacionalidad alemana.

Entre los cientos de miles de ciudadanos polacosa que buscarán su felicidad en el mercado laboral alemán, habrá quienes quieran hacer carrera en las fuerzas armadas alemanas. No se puede imaginar un símbolo más fuerte de la Europa unida.