La mala noticia que ha llegado del Tribunal de La Haya (TPIY) ha pillado desprevenido al Gobierno croata, encerrado entre sus muros, protegido por las fuerzas policiales y aparentemente atónito ante el veredicto. Los generales Ante Gotovina y Mladec Markac han sido condenados a 25 y a 18 años de prisión, respectivamente, por los crímenes cometidos durante la operación Oluja (Tormenta) de 1995. Con dicha operación, las fuerzas croatas pudieron recuperar el control de Krajina (al sur del país) y en ella, 324 serbios murieron y otros 90.000 se vieron obligados a exiliarse, según el TPIY.

Desde el punto de vista jurídico y político, este veredicto suscitará interpretaciones tan diferentes como contradictorias, pero su epílogo se conocerá después de la apelación que ha decidido interponer la defensa de los generales. Hasta entonces, es necesario recordar tres aspectos a una opinión pública croata que se encuentra al rojo vivo por esta condena que considera injusta y humillante.

La Haya legitima la guerra contra la ocupación serbia

En primer lugar, el TPIY no ha puesto en tela de juicio la legitimidad de la guerra contra la ocupación serbia y la operación Tormenta, que permitió la liberación de un tercio del territorio croata. De este modo, el Tribunal anula los argumentos de los que sostenían que La Haya era el escenario de un complot anti-croata que ponía en duda el derecho legítimo del pueblo a defenderse.

En segundo lugar, el TPIY no ha puesto en duda de ningún modo la creación del Estado independiente croata a comienzos de los años 1990, que coincidía con la agresión armada de las fuerzas de Slobodan Milosevic y la rebelión de una parte de la población [la minoría serbia]. Y el Tribunal tampoco ha sugerido implícitamente que el Estado croata se haya fundado sobre acciones criminales.

Condenados por haber cerrado los ojos

En tercer lugar, los generales no han sido declarados culpables por haber dirigido esta operación, en su función de comandantes en jefe: han sido condenados por haber hecho la vista gorda ante los crímenes cometidos contra los ciudadanos serbios, han sido condenados por no haber impedido estos crímenes y no por no haber alejado de sus filas a los que tuvieron la tentación de quemar hogares, de asesinar a ancianos y de saquear sus bienes. Si hubieran asumido esta parte indispensable de la responsabilidad de cualquier comandante en la guerra, no se les habría condenado, ni siquiera se les habría juzgado.

Estas precisiones son muy importantes debido al principio de equidad, pero también por respeto a la historia nacional. También son importantes para poner fin a la manipulación según la cual, cualquier condena de un croata por crímenes de guerra se considera automáticamente un acto anti-croata.