Fue Stalin quien ordenó la anexión a la Unión Soviética de una parte de la antigua Prusia Oriental a su capital. Se trata de la ciudad de... ¿Cómo llamarla? ¿Królewiec, Karaliaučius, Königsberg o Kaliningrado?

Este lugar es un enclave: una zona recortada del territorio principal del Estado. Lituania y Bielorrusia la separan de Rusia. Hasta 1991, el óblast de Kaliningrado fue, tal y como se decía entonces, un portaaviones insumergible, con sus 200.000 hombres de tripulación, la guarnición militar que permanecía allí. Hoy, los habitantes de Kaliningrado, que son casi un millón, optan más bien por la apelación de "ventana sobre Europa", o más concretamente, sobre la Unión Europea.

Con lasmanifestaciones antigubernamentales del año pasado, Kaliningrado, aunque se encuentra aislado del resto del país, se convirtió en el epicentro de un seísmo político en el conjunto de Rusia. Unos 20.000 manifestantes reclamaron el derecho de elegir a su gobernador entre los candidatos locales, que conocen sus necesidades reales. Gritaron su disconformidad con los funcionarios enviados por Moscú.

Una de las regiones más pobres del país

Ante todo, los manifestantes preguntaban a Moscú por qué la "ventana sobre Europa", rica en petróleo y en ámbar y potencialmente atractiva desde el punto de vista turístico, sigue siendo una de las regiones más pobres del país. Y también se preguntaban por qué Kaliningrado se relaciona en el extranjero con armas nucleares, sida y criminalidad.

Aunque el Kremlin finalmente nombró como nuevo gobernador de Kaliningrado a Nikolay Tsukanov, autóctono y miembro del partido en el poder de la Rusia unida, dicho nombramiento no amainó el debate público sobre los efectos desastrosos de la centralización y del control de las regiones desde arriba.

Desde hace veinte años, el Kremlin intenta transformar el enclave en una zona económica especial, pero no ha logrado atraer las inversiones extranjeras. El proyecto de instalar en este enclave una de las cuatro zonas legales de juegos de azar en Rusia acabó también en fracaso.

Moscú utiliza su singularidad en el tablero internacional

Moscú no duda en utilizar la singularidad geográfica y geopolítica de Kaliningrado en el tablero internacional. Se ha servido de ello al negociar con Bruselas las condiciones de la instauración de un régimen de circulación sin visado para los habitantes de la región de Kaliningrado. Si bien la Unión Europea estaba dispuesta a llegar a un acuerdo, Rusia estimaba que cualquier medida aplicable a la población del enclave debería generalizarse a escala nacional.

Y las armas nucleares tácticas que se supone que se encuentran desplegadas en Kaliningrado, sin que el Kremlin ni confirme ni desmienta la información, afectan de forma recurrente a las relaciones entre Rusia y la OTAN. El politólogo de Kaliningrado Andrei Sukhanov afirma que el 90% de los habitantes del enclave se consideran probablemente más rusos que las poblaciones de otras regiones del país. Lejos de rechazar su pertenencia nacional, simplemente quieren que su pequeña patria se convierta en un terreno de cooperación entre Rusia y la Unión Europea.

Serguei Pasko, fundador del Partido Republicano Báltico, no comparte este análisis. Este defensor de la autonomía del enclave incluso ha redactado una constitución de la República Báltica de Kaliningrado, llamada a convertirse miembro de la Unión Europea y de la OTAN, mientras sigue siendo parte integrante de la Federación Rusa.

El "telón de acero" del visado

Es cierto que las ganas de rebelión pueden germinar fácilmente en la población local, sobre todo entre los jóvenes, cuando hacen referencia a la calidad de vida de sus vecinos polacos o lituanos. "El derecho a una vida que no sea peor que la de la Unión Europea" es uno de los eslóganes más difundidos actualmente en Kaliningrado. ¿Cómo considerar este derecho sin una relación de verdad con la UE?

Hace poco, una delegación de Kaliningrado organizó una concentración ante la sede de la Comisión Europea en Bruselas, para reclamar la supresión del "telón de acero" que constituye el visado. Para los jóvenes rusos, este telón resulta tan insoportable como lo fue el Partido Comunista para sus padres. Es positivo que la UE se interese por Kaliningrado y que esté dispuesta a establecer un nuevo terreno de cooperación con Rusia. Por su parte, esta última afirma que no se modernizará sin Europa y que Kaliningrado ofrece un excelente terreno de ensayo para su relación con la Unión.

Primero es necesario convencer a los países de la UE para abolir los visados y permitir la circulación fronteriza. Hasta ahora, la UE autorizaba la libre circulación en un perímetro de 30 km, pero no hay ninguna localidad importante en esta zona delimitada. Polonia y Rusia elaboraron un proyecto de nuevo acuerdo, que incluía una zona fronteriza ampliada (50 km a ambos lados de la frontera) correspondiente a todo el territorio del enclave ruso y, en la parte polaca, la ciudad de Gdańsk [situada a 170 km de Kaliningrado].

El consentimiento de los demás países del espacio Schengen sigue siendo una condición previa indispensable para llevar a cabo este proyecto, que implica una serie de modificaciones en la legislación comunitaria.