Para la extrema derecha y los autores de blogs anti-islámicos, el distrito bruselense de Molenbeek, conocido como el Pequeño Marruecos debido a su población mayoritariamente musulmana y de África del Norte, es el ejemplo aterrador de lo que nos espera: una incubadora de tensión y terrorismo en la capital de Europa, parte de la oleada de "Islamización" que supuestamente está arrasando el continente.Las alarmantes predicciones del tumulto religioso y basado en identidades llegaron a su punto álgido entre 2004 y 2006, con los atentados cometidos en Madrid y Londres, con el apuñalamiento de un polémico director de cine en Ámsterdam y las marchas de furiosos manifestantes contra la publicación de caracterizaciones satíricas del Profeta Mahoma. Para Bruce Bawer, autor del libro Mientras Europa duerme, el futuro del continente consistía en "resignarse dócilmente a una transición paulatina a la ley sharia absoluta". Bernard Lewis, el famoso historiador estadounidense del Islam, advertía que al final del siglo "Europa será islámica". El periódico The Daily Mail describía los disturbios que sacudieron a Francia en 2005 como una "intifada musulmana".

¿Ha habido radicalización?

Tan sólo unos años después, estos miedos parecen fuera de lugar. Según un nuevo sondeo realizado por Gallup, la temida radicalización masiva de los veintitantos millones de musulmanes de la UE no se ha producido. Cuando se planteó si los ataques violentos a los civiles podrían justificarse, el 82% de los musulmanes franceses y el 91% de los musulmanes alemanes respondieron claramente que no. Los que afirmaron que la violencia podría utilizarse por una "causa noble" se encontraban en general en línea con la población general. Cabe destacar que la práctica religiosa no determinó las respuestas.Está claro que los sondeos pueden variar siempre y también existe la repetida afirmación de que "sólo hacen falta unos cuantos individuos para cometer un atentado". No obstante, se tiene la sensación, incluso entre los estrategas contraterroristas de Europa, de que la oleada de radicalización entre los jóvenes musulmanes podría estar retrocediendo.

"Estimamos que alrededor del 10% de nuestra población islámica participa de forma dinámica en el rechazo de occidente y Europa, un 10% son más europeos que los propios europeos y aproximadamente el 80% se encuentra en medio, simplemente intentando seguir con sus vidas", afirmó Alain Bauer, criminólogo y consejero de seguridad del Presidente Nicolas Sarkozy. La pasada semana, la amenaza de seguridad del Reino Unido, pasó de "grave" (altas posibilidades de que se produzca un ataque) a "importante" (posibilidades de que se produzca un ataque), su nivel más bajo desde el 11 de septiembre. En los Países Bajos, el nivel de amenaza el año pasado se elevó al segundo nivel más alto, en parte debido al impacto en las comunidades musulmanas del éxito del político anti-islámico Geert Wilders. Aún así, incluso en estos países, los servicios de seguridad afirman que "las actividades de las células locales [militantes] son estables o están disminuyendo por falta de liderazgo y desavenencias internas".

En el distrito Molenbeek de Bruselas, Sebastiano Guzzone también ha observado un cambio. En los ocho años que lleva aconsejando a los habitantes del distrito sobre sus derechos, se ha encontrado con marroquíes belgas que según se creía habían llegado procedentes de campos de entrenamiento terroristas en la zona fronteriza afgano-paquistaní y con un africano que desapareció en Irak para morir como terrorista suicida. Pero eso era entonces."Hace ya unos años que no me encuentro con nadie así" afirmó Guzzone. "El último fundamentalista musulmán con el que traté fue en 2006. Cada vez hay menos. El problema se ha exagerado". Para Kamel Bechik, que dirige una organización de Scouts musulmanes en el suroeste de Francia, en la que los jóvenes saludan con orgullo a la bandera nacional cada mañana y cada noche mientras ayunan si así lo desean durante el mes sagrado del Ramadán, la historia reciente habla por sí sola. "Hay seis millones de musulmanes", comentaba Bechik. "Si esta comunidad se hubiera radicalizado realmente, habría sido algo bastante obvio".

Solamente una minoría de las musulmanas europeas lleva velo

Los niveles de práctica religiosa también varían en gran medida. Una encuesta gubernamental sobre los musulmanes alemanes reveló que sólo el 10% de los inmigrantes del sudeste europeo rezan todos los días, comparados con más de la mitad de los procedentes de África del Norte. En Francia, una disparidad similar de opiniones hizo surgir disputas en la comunidad musulmana cuando el gobierno anunció que prohibiría el burka.

Por último, se plantea la cuestión sobre qué significa la integración. El sondeo de Gallup demostró que los inmigrantes musulmanes europeos tienden a destacar como marcadores de integración cuestiones sociales y económicas, como por ejemplo, la vivienda, el trabajo o el acceso a la educación, mientras que las denominadas "comunidades anfitrionas" tienden a enfatizar aspectos como la moral y las costumbres, por ejemplo, las actitudes con respecto a la homosexualidad, el sexo antes del matrimonio o la pornografía. A pesar de las disputas ampliamente divulgadas, las encuestas han demostrado que sólo una minoría de mujeres musulmanas europeas lleva velo y que el número probablemente esté disminuyendo. Los datos alemanes sugieren que, aunque un cuarto de las mujeres inmigrantes de la primera generación llevan velo, sólo el 18% de sus hijas lo hace.

Existen también otros índices más sutiles de que la integración puede funcionar. Las encuestas han revelado que las comunidades musulmanas reciben una gran influencia de sus países de residencia. En Francia, el 45 % de las personas afirmó en una encuesta que el adulterio es moralmente aceptable y así también lo afirmó una gran proporción de musulmanes locales. En Alemania, el 73% de la población se opone a la pena de muerte, una opinión que comparte el mismo porcentaje de musulmanes locales.Con el tiempo, esta tendencia aumenta. Según una publicación de la Oficina Central de Estadística holandesa sobre los informes de integración, en lo que respecta a las normas, las opiniones y el comportamiento, la segunda generación [extranjeros holandeses] muestran una mayor orientación hacia la sociedad holandesa que sus padres.

Una de las cuestiones más peliagudas es la relativa a la demografía. Nadie duda que las poblaciones musulmanas hayan crecido a un gran ritmo en las últimas décadas. Pero aunque los demógrafos afirman que las comunidades de jóvenes musulmanes de Europa seguirán creciendo, predicen que las tasas de fertilidad disminuirán, al igual que sucede entre poblaciones con mayores niveles de poder adquisitivo, acceso a la sanidad y alfabetización. Carl Haub, demógrafo jefe de la Oficinade Referencia sobre la Población en Washington, destaca que las tasas de fertilidad en los países de mayoría musulmana como Túnez, Turquía, Argelia y Marruecos son sólo ligeramente superiores a las del Reino Unido y Francia. Por ello destaca que la afirmación de que habrá mayoría musulmana en la UE en los próximos cincuenta años es "simplemente ridícula".