Antes de 2004, cuando el Estado aún no subvencionaba a los agricultores que apostaban por los cultivos biológicos, el país apenas contaba con 3.700 plantaciones de este tipo. Los pocos que se dedicaban a este tipo de cultivo, lo hacían sobre todo por motivos ideológicos y con la convicción de producir alimentos más sanos. Ganar dinero con lo ecológico era más bien difícil. Actualmente, Polonia cuenta con no menos de 21.000 explotaciones ecológicas que ocupan una superficie de 519.000 hectáreas.

El espectacular ascenso de las superficies destinadas a los cultivos ecológicos debería alertar a los responsables de la Política Agrícola Común (PAC) de la UE, ya que parece demasiado bueno para ser cierto. En los últimos seis años en los que se han concedido subvenciones agrícolas a todos los agricultores de nuestro país, el tamaño medio de una explotación agrícola nunca había superado las 6,8 hectáreas. Sin embargo, la superficie media de una granja ecológica ha explotado y ha alcanzado una media de 25,2 hectáreas. Por no hablar de las explotaciones de varios cientos de hectáreas, o incluso de millares, que también existen.

Dorta Metera, miembro del Consejo de Agricultura Ecológica y directora de la empresa Bioekspert, que certifica los productos con la etiqueta Eko, destaca que los países que realmente apoyan los cultivos ecológicos, como Alemania, imponen condiciones muy estrictas a los productores, lo que hace que aumenten sus costes. En el ministerio polaco de Agricultura no ocurre lo mismo y fue el que abrió la primera puerta a los defraudadores. Después de 2004, la agricultura ecológica ha atraído a personas que, incluso antes de salir al campo, han estudiado minuciosamente las condiciones para obtener las preciadas subvenciones europeas con ayuda de bufetes de abogados especializados. Algunas de las explotaciones son incluso propiedad de estos mismos bufetes.

La nuez ecológica vale su peso en oro

El cultivo de verduras ecológicas, para las que la Agencia para la Reestructuración y la Modernización Agrícola concede a los horticultores una dotación de 1.550 złotys [alrededor de 380 euros] por hectárea cultivada, sigue siendo un dominio reservado a los auténticos ecologistas y no a los especuladores ávidos de beneficios. Estos últimos prefieren invertir en el nogal ecológico, especialmente rentable en términos de subvenciones. Se llega a hacer un auténtico negocio si la subvención se aplica a varios cientos o incluso a un millar de hectáreas: en ese caso, la asignación puede llegar a los 2.800.000 zł [cerca de 700.000 euros]. Todo el mundo sabe que la nuez vale su peso en oro.

Nadie, ni siquiera las empresas de certificación ecológica que han llegado a confesarlo, verifica ni los cultivos, ni las cosechas, ya que la ley no lo exige. "Y si la empresa de certificación plantea ciertas reservas, el agricultor ecológico recurrirá a otra que sea más indulgente", explica Teresa Ropelewska de Agro Bio Test. Si una empresa de certificación demasiado rigurosa pone en duda el carácter ecológico de una explotación, puede llegar a enfrentarse a un juicio. Por ello, las empresas de certificación, que desean conservar sus clientes, se vuelven muy disciplinadas y discretas.

Además, las más importantes pertenecen a personas relacionadas con entornos políticos de todos los frentes. Y en caso de irregularidad, a menudo se limitan a señalarlas a la Agencia para la Reestructuración y la Modernización Agrícola. Sin embargo, esta agencia, que gestiona la concesión de las subvenciones, no es responsable de la legislación que fomenta la estafa. El origen de la ley está en el ministerio de Agricultura, que se muestra especialmente indiferente ante las sugerencias de la agencia de revisar las normas en vigor.

Se supone que la ley cambiará, después de que se descubriera que el viceministro de Medio Ambiente del actual Gobierno poseía una plantación ficticia de nogales ecológicos. Y si las subvenciones para el cultivo de nueces en efecto han disminuido considerablemente, los estafadores han encontrado otra vía: "Ahora, las plantaciones, repletas de malas hierbas, se llenan de pequeños manzanos, plantados sin ton ni son, a veces sobre zonas pantanosas, donde no tienen posibilidad de sobrevivir. Las ayudas financieras destinadas al cultivo de las manzanas son actualmente superiores a las de las nueces. En cuanto a la cosecha, al igual que ocurría antes, nadie exige detalles", se lamentan los representantes de las empresas de certificación.