Domingo, 10 de junio de 2012, 9 de la mañana, Shanghái. Sentada en el vestíbulo del hotel Sofitel, Alice J. Singer observa el ir y venir de los empresarios brasileños, estadounidenses y coreanos. El mundo de los negocios desfila ante sus ojos. El decorado es de lo más trivial. Si no llega a ser por los rasgos exóticos de la mayoría de los visitantes, habría creído estar en un gran hotel de Frankfurt, su nueva base de trabajo.

En los primeros meses se aburrió mucho, hasta que conoció a Matt. Broker de 'desk actions' de Goldman Sachs, había logrado integrarse en las costumbres de la ciudad provincial, sin renunciar a su humor neoyorquino. Él fue quien le abrió realmente las puertas de la ciudad. Fue él también quien le habló por primera vez de "Ingo". "Quiere hablar con un corresponsal de un granperiódico anglosajón", le dijo. Eso fue hace tres semanas.

Había hablado dos veces con Ingo. Al principio le pareció un paranoico. Tomaba las precauciones propias de un sioux. Pero Matt tenía razón: merecía la pena. Alice encontró el origen del maremoto contra el que el BCE luchaba desde hacía varias semanas. No podía creer lo que iba descubriendo. Pero Ingo no acudió a su tercera cita. Dos días después, recibía un mensaje desde Shanghái: "Sólo hablaré con usted y únicamente cara a cara".Sabía ya bastante como para convencer a su redactor jefe de que la enviara a China y poder así volver a ver a su informador. Así es como se encontró este domingo por la mañana a 9.000 kilómetros de su base.

- ¿Alice?

- Buenos días, Ingo. ¡Menuda sorpresa!, dijo riéndose.

- Vayamos a dar un paseo.

En la calle, el ruido de la circulación es infernal. Se dirigen hacia un parque.

- Aún no logro comprender como llegó a escribir la nota que me mostró, Ingo. ¿Por qué escribir de su propio puño y letra un falso acuerdo de coalición entre la CDU-CSU y el FDP?

- Fue una idea de Markus, un amigo que trabaja para un editor de juegos de rol en Hamburgo. Una noche estaba de paso en Frankfurt y le conté que dedicaba mis jornadas a realizar simulaciones con Johannes, un compañero de Reuters. Estaba entusiasmado. Me dijo: "Inventa para mí un juego político-financiero con el tema de la caída de Merkel y yo se lo paso a mi jefe. Vas a triunfar". Llamé inmediatamente a Johannes en Londres y esa misma noche empezamos a trabajar sobre el material. En ese momento fue cuando ideé el acuerdo de coalición. Incluso dibujé un billete de 100 deutschemarks con la efigie de Adenauer y de la 'Lavadora'.

Durante dos semanas, los dos amigos jugaron a ser demiurgos. Escribían argumentos, simulaban cracks bursátiles, se intercambiaban infinidad de textos y archivos .PNG entre Londres y Frankfurt. Cuando el 19 de mayo, Ingo descubre la noticia del Spiegel Online sobre el complot anti-Merkel, reconoce de inmediato su acuerdo de coalición en el documento adjunto al artículo.

- A partir de entonces, me preocupé. No entendía cómo nuestros documentos habían podido acabar en el sitio del Spiegel y sobre todo por qué se presentaban como documentos confidenciales auténticos.

- ¿Nadie le llamó?

- Nadie.

- Pero ¿cómo se filtraron los documentos?

- Un pirata informático, quizás. No tomamos ninguna precaución. Para nosotros tan sólo era un juego.

Antes de salir de Europa, Alice había hablado con Johannes en Londres. Le había puesto sobre la pista de sus colegas del 'hedge fund' en el que trabajaba. Claramente alguien había manipulado la carpeta donde conservaba los documentos falsos. Él también se esfumó entre tanto.

- Cuando se publicó, pensé en acudir a la policía. Pero Johannes me dijo: "Déjalo estar, de lo contrario te tomarán por un cuentista".

- Y ahora corre el riesgo de que le persigan por manipulación de cotizaciones.

- Aquí no, en cualquier caso.

- ¿No piensa en volver?

- ¿Para asistir a la deflagración? No, gracias.

Alice ya tiene todas las piezas del puzzle. Sobre todo vino a Shanghái para grabar un último testimonio y recuperar el dispositivo de memoria USB con los documentos que le prometió.

- Gracias, le dice, mientras se guarda el dispositivo en el bolso.

Ahora sabe más que Ingo. Gracias a las fuentes del diario en Londres, supo que el director del fondo en el que trabajaba Johannes transmitió los documentos al Foreign Office y al MI6. La CIA, que al principio se mostró reflexiva, al final le concedió credibilidad basándose en sus propios informadores en los medios políticos alemanes

A las 10, Alice vuelve al Ibis. Le quedan dos horas para acabar el documento. Tan sólo tiene que añadir algunas citas. Prometió a Nueva York su copia para mediodía, hora de Shanghái. En la costa este de Estados Unidos sólo son las 8 de la tarde. Le aturde la idea de que su documento se leerá en Frankfurt y en París el domingo por la mañana, a la hora en la que ella estaba entrevistando a Ingo. Nunca había reparado en que los chinos vivían con 11 horas de "adelanto" con respecto a ella.

Domingo, 10 de junio de 2012, siete de la tarde, Shanghái. Alice realiza una reserva para el próximo vuelo a Nueva York. En París son las ocho de la mañana. El ministro de Agricultura francés Bruno Le Maire disfruta de unas horas de tranquilidad en su apartamento parisino. En un momento, acudirá a Evreux para ir a votar en las elecciones legislativas, acompañado por su mujer y sus dos hijos. No está muy preocupado por su escaño.

Se encuentra inmerso en la pila de periódicos del fin de semana que un motorista de la gendarmería le ha entregado a domicilio. Los titulares franceses tan sólo hablan de los riesgos de la ascensión del Frente, de la hipótesis de un Gobierno minoritario y de la OPA de JPMorgan sobre Société Générale. Abrumado, el diputado se fija en el Wall Street Journal. En la portada, llama su atención un documento con un título enigmático.

"Leaked Document Fake" (El documento filtrado, falso).

De nuestra enviada especial Alice J. Singer en Shanghai.

"El supuesto complot contra la canciller Angela Merkel, origen de la espectacular caída de los mercados en las últimas semanas, ha resultado ser una vulgar farsa. El funesto rumor se originó en un parqué de Frankfurt. Por una serie de increíbles casualidades, las más altas autoridades de inteligencia europeas y estadounidenses acabaron dando crédito a la noticia antes de ser "revelada" el 19 de mayo por la publicación Spiegel Online. Pero el presunto acuerdo secreto publicado por el sitio web del semanal alemán era falso... El WSJ se reunió en Shanghái (ciudad elegida como refugio) con el hombre que se encuentra en el origen de la trama que situó a España al borde del impago... "

El relato se extiende en tres columnas y subraya las confidencias aterradoras del broker.

"El asunto claramente ha beneficiado a los intereses de varios 'hedge funds', que en las últimas semanas han reforzado sus posiciones cortas sobre las deudas soberanas periféricas y las plazas financieras europeas más expuestas. Estos inversores, que habían tenido acceso a los datos confidenciales divulgados por error por las cancillerías, habrían registrado grandes pérdidas si no hubiera sido por la decisión del Tribunal Constitucional alemán del 11 de mayo, que orientó en gran medida el mercado a la baja. "Es una coincidencia especialmente irónica y amoral", comenta un analista. Aunque sus fuentes eran falsas, el Tribunal en cierto modo confirmó la idoneidad de sus anticipaciones. Pero lo hizo demasiado pronto, limitando al mismo tiempo los beneficios. Paulson & Co., dirigido por John Paulson, podría haber obtenido unas ganancias de varios cientos de millones de dólares en el trimestre... "

Fin