Las instituciones son fuerzas con inercia que siguen el guión pautado. Así generan confianza hacia los resultados que produzcan. Las instituciones detestan la incertidumbre y se adaptan mal al cambio. A menudo, esto abre debates sobre su razón de ser. ¿Para qué sirven precisamente? Jürgen Stark – que dimitió de su cargo como economista jefe del Banco Central Europeo el pasado 9 de septiembre – también se ha planteado esta cuestión.

El BCE siempre se ha considerado como un hijo legítimo del Bundesbank, consagrado de pleno a mantener la estabilidad monetaria. Jürgen Stark tiene un punto de vista irrevocable sobre que el Banco Central Europeo adquiera deuda pública a gran escala de los Estados que están hasta el cuello: "En el contexto actual, la puesta en marcha de una política financiera rigurosa debería tener muchas repercusiones positivas sobre la confianza, avalado por los estudios de caso: los programas de recuperación ambiciosos van acompañados de rápidos efectos positivos sobre el crecimiento". Jürgen Stark propone por tanto ahorrar, eso es todo.

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