Alemania: Berlín iza la bandera pirata

El logotipo del Partido Pirata proyectado en el cielo.
El logotipo del Partido Pirata proyectado en el cielo.
20 septiembre 2011 – Süddeutsche Zeitung (Munich)

Reivindican la transparencia y la democracia directa, y en Berlín uno de cada diez votantes ha depositado su confianza en ellos. El Partido Pirata ya no es solamente el de unos pocos "excéntricos", sino que defiende reivindicaciones que emanan del conjunto de la sociedad, según considera el Süddeutsche Zeitung.

Los votantes berlineses [que acudieron a las urnas el 18 de septiembre], que pertenecen a entornos sociales muy distintos, no parecen ponerse de acuerdo mas que en dos puntos: su falta de química con el FDP [el partido liberal], que nunca obtiene más del 3% de los votos, incluidos los de los barrios burgueses al oeste de la capital; y su interés por el Partido Pirata, que supera alegremente la barrera del 5% en todos los barrios de la ciudad. A menudo, los piratas van por delante de los Verdes, e incluso, a veces, del propio CDU. La base electoral del partido no se reduce a una cibercomunidad.

Los principios y el programa electoral del Partido Pirata de Berlín contienen ideas tales como la gratuidad de los transportes públicos y el derecho a un subsidio universal, que les acercan a las posturas de la izquierda radical. Las sudaderas que llevan algunos de sus miembros también refuerza esa imagen. Sin embargo, los valores fundamentales de los piratas se escapan a la clásica dicotomía izquierda-derecha.

"Libertad", "apertura", pero sobre todo "transparencia", son las palabras clave que hay que memorizar dentro del programa del movimiento pirata, que se constituyó como partido político por primera vez en Suecia hace cinco años, al final de una lucha contra la legislación sobre los derechos de autor. Uno de los textos fundacionales del movimiento es la "Declaración de independencia del ciberespacio", redactada por el antiguo letrista [del grupo de rock] de Grateful Dead y cofundador de la Electronic Frontier Foundation, John Perry Barlow, en 1996. Contra la voluntad gubernamental de regular Internet, él apelaba a los grandes nombres del liberalismo, Thomas Jefferson, John Stuart Mill, Alexis de Tocqueville o Louis Brandeis.

La legitimidad a través de participación directa

"Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos ponen en la misma situación a la que se enfrentaron en su tiempo los amantes de la libertad y de la autodeterminación, que tuvieron que renunciar a la autoridad de unos poderes distantes y mal informados", se puede leer en el documento. Y prosigue: "Estamos en vías de establecer nuestro propio contrato social. Nos regimos según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Puesto que nuestro mundo es diferente".

Esta ideología es la misma del libertarismo. De la alta consideración que otorgan a la libertad individual se deriva un marcado escepticismo con respecto al Estado y al gobierno, que no puede alcanzar la legitimidad sino a través de la participación directa. En Alemania, hasta el momento, era como mucho el tema recurrente de un pequeño grupo de liberales, partidarios de la línea dura. Sin embargo, el libertarismo es un movimiento muy extendido en Estados Unidos. A él pertenecen los discípulos de Ayn Rand, la profetisa del capitalismo radical y egoísta, así como los socialistas libertarios que se acercan al pensamiento de los anarquistas de finales del siglo XIX.

No obstante, no será necesario sobrevalorar la importancia de sus raíces teóricas. Llegados a este punto, la fidelidad a la doctrina no es la característica más importante de los piratas. Entre los nuevos diputados berlineses, unos se suman a las ideas de Karl Marx; mientras que el presidente federal del movimiento tuvo el carné de la CDU. Lo verdaderamente libertario del planteamiento de los piratas es su aspiración a lograr la forma más directa posible de democracia. Los diputados tienen que representar la voluntad claramente articulada de sus votantes, que evoluciona sin cesar y puede ser escuchada a través de los instrumentos de participación. La convicción de poder encontrar mejores soluciones para cada caso en particular con la ayuda de medios proporcionados por Internet tiene sus raíces en el ciber-libertarismo de Barlow.

Ampliando los espacios de libertad

El hecho de que este movimiento guste tanto al electorado tiene que ver también con que hoy en día una generación completa ha socializado con las leyes de Internet. Las personas que no han necesitado un permiso de construcción, ni han estado sometidas al control de la administración para abrir una empresa en Internet no entienden tampoco el objetivo de una regulación burocrática. Y quienes descubrieron que con un clic se podría seguir el rastro de cada euro que se gasta tienen problemas para entender que los poderes públicos invoquen con mucha frecuencia el derecho de reserva.

Numerosos miembros de los partidos ya establecidos lo vieron venir tras el atentado que sufrió Noruega; siguen viendo Internet como una amenaza y entienden que deba someterse a la ley del mundo "offline". No obstante, parece que gran parte del electorado opta por el camino inverso y amplían su espacio de libertad, incluido el que queda fuera de Internet.

"Atreverse a más democracia", rezaba el eslogan más famoso del excanciller Willy Brandt. Los piratas lo han recuperado. La exigencia de apertura y de transparencia que ha estado mucho tiempo ya no la propiedad exclusiva de una comunidad de internautas. La protección de los "denunciantes" queda recogida en un artículo entero del programa del Partido Pirata alemán. En la era post-Wikileaks, este programa disfruta de un eco favorable, especialmente en una ciudad en la que gran parte del Gobierno regional ha obtenido – a través del referéndum – que los contratos de privatización de las compañías de agua se hagan públicos.

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