¿Es posible estar a la vez aterrados y aburridos? Es lo que observo en las negociaciones actuales sobre cómo responder a la crisis económica de Europa y sospecho que otros analistas comparten este mismo sentimiento.

Por un lado, la situación de Europa es realmente aterradora: con el ataque especulativo que sufren los países que representan un tercio de la economía de la eurozona, está en peligro la misma existencia de la moneda única y el hundimiento del euro podría ocasionar graves daños en todo el mundo.

Por otro lado, los legisladores europeos parecen estar dispuestos a ofrecer más de lo mismo. Probablemente encontrarán una forma de aportar más crédito a los países con problemas, lo que puede que evite o no un desastre inminente. Pero parece que no están dispuestos a reconocer un hecho crucial: que sin políticas monetarias y fiscales más expansionistas en las economías más fuertes de Europa, fracasarán todos sus intentos de rescate. […]

¿Funcionará la estrategia?

¿Y ahora qué? La respuesta europea [a la crisis económica y fiscal y al desplome de la confianza de los inversores en los bonos de las naciones periféricas] ha sido exigir a los deudores con problemas una severa austeridad fiscal, en especial con fuertes recortes en el gasto público y al mismo tiempo ofrecer financiación provisional hasta que se recupere la confianza de los inversores privados. ¿Podrá funcionar esta estrategia? […] leer el resto del artículo en el New York Times.