Barack Obama lo ha comunicado por teléfono a los dirigentes de los dos países. El nuevo presidente americano ha abandonado el proyecto que lanzó a comienzos de 2007 la administración Bush para instalar un escudo antimisiles en Polonia y en la República Checa. La decisión ha satisfecho a la mayoría de los países europeos y a Rusia, puesto que el asunto era una fuente de tensión entre la OTAN y Moscú, pero se ha recibido negativamente en Europa del Este.

"Escudo móvil: no habrá base americana", titula Gazeta Wyborcza en Varsovia. "No habrá radares, Rusia gana", añade Mladá Fronta DNES en Praga, mientras que en Bucarest, Evenimentul Zilei lamenta que "Estados Unidos traiciona a Europa del Este por complacer a Rusia". Por su parte, Hospodářské Noviny, señalael símbolo que representa esta "traición" en el momento en el que se conmemora el septuagésimo aniversario de la invasión de la Unión Soviética en Polonia en 1939, un hecho que se considera el primer paso que desembocó en la anexión de Polonia y de la República Checa al territorio tras el telón de acero.

Sin histeria ni rusofobia

"Hablar del gran apetito ruso por Europa Central no es una sarta de hipótesis paranoicas", explica MF DNES. Basta con observar el mes pasado la expulsión de dos diplomáticos rusos. El peligro de la influencia rusa en la República Checa existe también según Hospodářské Noviny. "No es histeria ni rusofobia: tenemos motivos para temer a Rusia. La democracia no es un valor arraigado en sus tradiciones y sus dirigentes no ocultan su deseo de volver a tener a Europa Central bajo el ala", recuerda el periódico que cita al antiguo presidente Václav Havel: "Rusia no sabe dónde empieza ni dónde termina". La República Checa debe prepararse para "volver a sentir mucho más la presencia rusa ahora que no habrá un escudo antimisiles americano", concluye el diario praguense.

En opinión de Varsovia, "el escudo debía ser la última prueba de que Polonia se había liberado de la esfera de influencia soviética, una garantía de seguridad que valía más que todos los acuerdos de la OTAN juntos", ironiza el diario Polska. Debía ser la confirmación de que los polacos y Polonia se habían convertido en el ojito derecho de América en Europa. Este entusiasmo por América se ha traducido en tensiones, por suerte provisionales, entre Varsovia y las demás capitales europeas". Pero con el abandono del proyecto del escudo, lo cierto es que "en la lista de prioridades de Obama, Europa Oriental ha pasado a un segundo plano".

Victoria democrática para Moscú

"Por primera vez en 20 años, Estados Unidos ha preferido públicamente entablar mejores relaciones con Rusia en detrimento de Europa Oriental", señala en Gazeta Wyborcza Wess Mitchell, director del Centro de Análisis de Políticas Europeas en Washington. "Una concesión unilateral hacia Rusia no es beneficiosa ni para Rusia ni para nuestros aliados", estima el analista americano, que destaca que Moscú ha ganado su gran victoria diplomática desde el fin de la Guerra Fría, lo que podría animar al país a emprender "pasos más agresivos en la región. De cara a un posible aumento de la tensión, los países de Europa Oriental podrían empezar a demandar nuevas garantías a la OTAN, lo que podría generar fricciones en el seno de la Alianza".

Entre los socios de los polacos y los checos, las reacciones son más positivas. "Obama juega a la distensión con Moscú", titula Le Figaro, según el cual, el abandono del proyecto del escudo antimisiles es "una excelente noticia para los que desean unas relaciones trasatlánticas tranquilas". Al otro lado del Atlántico, el New York Times estima que "Obama ha tomado una decisión estratégica sensata" y recuerda que "el proyecto de George Bush era erróneo por tres motivos". "La tecnología no estaba lista", la amenaza iraní avanzada para justificar el escudo no era inmediata y Rusia ha aprovechado para eludir sus responsabilidades con respecto a Irán. Pero hoy, añade el diario americano, "para tratar la decepción de Europa Central se necesitará habilidad". ¿Podría un gesto por parte de Rusia calmar los ánimos? The Daily Telegraph revela que, como primera respuesta a la decisión de la Casa Blanca, el Kremlin ha comunicado que ha abandonado su proyecto de desplegar misiles en Kaliningrado, en la frontera de Polonia y Lituania. Según el diario, se trata de una consecuencia “lógica y previsible”, prueba de que los rusos desean demostrar que están dispuestos a ayudar”.

El desafío de las relaciones de Europa central con la OTAN

Para ello, avanza el diario Süddeutsche Zeitung, existen varias posibilidades. Washington podría ofrecer a Polonia y a la República Checa otros sistemas antimisiles "demandados desde hace tiempo" o tranquilizar a los dos países "organizando maniobras" de la OTAN y "teniendo en cuenta el sentimiento de amenaza que sienten los europeos del Este" en la elaboración de la futura estrategia de la Alianza. Alemania podría ayudar, al ser el gran vecino que mantiene buenas relaciones con Moscú, propone el diario de Múnich.

Por su parte, Praga y Varsovia podrían replantearse su lugar en la escena internacional, previene Respekt. El semanario praguense estima que "en lugar de preguntarse si los americanos nos han traicionado como lo hicieron los Aliados en Múnich en 1938, la República Checa tiene una oportunidad extraordinaria de reflexionar sobre el modo de encontrar el sostén que la anclaría en la esfera occidental. Puede que nos demos cuenta de que reside en el hecho de que la ley y la lucha contra la corrupción son iguales para todos".