Gideon Rachman
Tras quince años trabajando en la revista The Economist, Gideon Rachman ha vuelto a unirse en 2006 al Financial Times, donde publica una crónica semanal. Escribe también un excelente blog sobre política exterior americana, Europa y la Globalización.
Actualizado: 18 enero 2017
El presidente ruso parece haber olvidado la principal lección de la Revolución Naranja: si otro decide sobre su futuro, los ucranianos pueden salir a la calle para retomar su destino.
La crisis que está sufriendo Chipre amenaza con desencadenar un pánico bancario internacional y al mismo tiempo revela la crisis de confianza entre los miembros de la UE, así como la exasperación de Europa del Norte hacia el que considera su vecino inútil del sur.
El primer ministro británico David Cameron ha acordado la celebración de un referéndum sobre la independencia escocesa en 2014 y España ha declarado que una votación similar en Cataluña es inconstitucional. La decisión británica es muestra de madurez política, mientras que la española posiblemente avivará las crecientes exigencias secesionistas, expone un columnista de Financial Times.
El nuevo presidente francés puede mantener sus posiciones en contra de la política de austeridad, apoyando a Grecia, o bien optar por alinearse con la política alemana. En todo caso, la tormenta política que se está gestando en Grecia constituye su primer verdadero test.
Mientras la crisis financiera sigue causando estragos en Occidente, se desploma la ideología dominante del triunfador liberalismo del libre mercado. Pero ¿qué nuevas tendencias políticas están surgiendo y cuáles tendrán éxito?, se pregunta Gideon Rachman.
Si bien la nominación de Gobiernos tecnócratas a Grecia e Italia puede calmar a los nerviosos mercados, también podría impulsar a los partidos políticos populistas, subrayando el déficit democrático en la UE.
Tanto la Unión Europea como Estados Unidos han luchado contra crisis económica, aunque cada uno de forma distinta. Según expone Gideon Rachman, se trata de un error garrafal, pues sus problemas son fundamentalmente los mismos.
La guerra en Libia decidirá mucho más que la suerte de Muamar el Gadafi. Su resultado reverberará por todo Oriente Medio e influirá sobre la política internacional durante décadas. Está en juego un principio vital.