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"Lucha de poder en el cártel del gas", recoge en su titular de portada Die Presse refiriéndose al último choque entre el Kremlin y la Comisión Europea en política energética. El 27 de septiembre, autoridades de la UE se presentaron en unas dos docenas de empresas de gas en 10 Estados de la UE para realizar una inspección excepcionalmente exhaustiva. El objetivo era comprobar hasta qué punto el gigante ruso energético Gazprom infringe sistemáticamente las normas del mercado interno de Europa para bloquear el acceso al mismo a los competidores de menor tamaño. “Fue impresionante ver cómo los inspectores de la UE le quitaban los ordenadores de las manos a Yuri Kaluzhsky, vicepresidente ruso de EuRoPol Gaz (propiedad en un 48% de Gazprom)”, relataba con entusiasmo una fuente al diario Gazeta Wyborcza de Varsovia. Si se confirma la acusación de manipulación del mercado, empresas energéticas como la alemana RWE, o E.on se enfrentan a multas de alrededor del 10 % de su volumen anual.

“La dependencia europea de Gazprom aumenta”, alerta GW y advierte de que para finales de año, Gazprom empezará a bombear gas a través del gasoducto Nord Stream a Alemania y puede que en breve selle su “monopolio del gas” en Europa Central con la construcción del gasoducto South Stream. "¿Dónde está la gran sorpresa?", pregunta Die Presse. "De momento, todas las alternativas son demasiado costosas. Las políticas climáticas obligan a cerrar las centrales de carbón y el desastre de Fukushima ha empañado el 'renacimiento nuclear'".