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Los checos creen más en el horóscopo que en Dios. No es casualidad que sean los líderes mundiales del ateísmo. A pesar de esto, o quizás por este motivo, Benedicto XVI, “polémico dirigente de los católicos”, según publica el diario Lidové Noviny, ha emprendido estos días un “peregrinaje a un país que carece de confesión”.

Según el diario de Praga, el Papa ha instado a los checos a no olvidar la tradición. La misa del domingo, que atrajo a más de 120.000 personas en Brno, Moravia, fue dedicada a la esperanza, mientras que la del lunes, en Stará Boleslav, estaba principalmente dirigida a los jóvenes. Benedicto XVI rememoró allí la leyenda de San Venceslao, el príncipe checo que se convirtió en el patrón del país. En Praga, Benedicto XVI se reunió con políticos y académicos, a los que advirtió sobre la tentación de anteponer la razón a la fe y a la búsqueda de la verdad, en plena era de la información y de la tecnología. Como recuerdo de su visita, el “Papa de la verdad” — en palabras de Zbyněk Petráček, editorialista del diario Lidové Noviny — recibió diversos obsequios; entre ellos, la reproducción de una cruz de plata que data de la época de la Gran Moravia (siglo IX), momento en el que la fe cristiana comenzaba a extenderse.