El futuro de la democracia en Europa provoca la acalorada reacción de la prensa germanófona. La publicación en las páginas del Frankfurter Allgemeine Zeitung de un artículo que censura duramente la destrucción de la democracia en Europa tras las críticas suscitadas por el desafortunado referéndum griego ha avivado el debate y ha provocado la reacción de JürgenHabermas.

En las columnas del mismo periódico, el respetado filósofo escribe que “hay que salvar la dignidad de la democracia” y que Yorgos Papandreu, el primer ministro griego saliente, es “el arquetipo de político que fracasó en su intento de marcar la gran diferencia existente entre los mercados y los ciudadanos; [entre] los imperativos sistémicos del capitalismo financiero salvaje — que la propia política ha soltado la correa que lo vinculaba con la economía real — y las quejas con respecto a las promesas rotas sobre la justicia social que provienen de su electorado".

En tiempos de crisis, estando bloqueada la equidistancia entre mercados y ciudadanos, los políticos deben tomar partido, afirma Habermas, y restituir la toma de decisiones al ámbito ciudadano: “No se trata únicamente de una cuestión de democracia, sino de una cuestión de dignidad". "El desastre griego nos pone en guardia contra la vía posdemocrática por la que se han decantado Angela Merkel y Nicolas Sarkozy. Una concentración de poder en un cenáculo de jefes de gobierno que imponen sus acuerdos a los parlamentos nacionales no es la vía apropiada", escribe. Y recomienda llevar a cabo en Europa un nuevo proceso constituyente que integre a los ciudadanos…

Las reacciones no se han hecho esperar. Furioso, el columnista estrella de Spiegel Online Jan Fleischhauer acusa a Habermas de ser el "último peso pesado entre los intelectuales de la Alemania de los buenos sentimientos", metiéndolo en el “ámbito de los histéricos con tendencia al Apocalipsis”. "En su relato de la crisis del euro, los políticos hace tiempo que se han dejado aplastar por la economía. Ellos son los celosos ejecutores del capitalismo financiero. […] Pero cuando se trata de formular reivindicaciones concretas, Habermas se encuentra de nuevo con el mismo problema que los activistas de Occupy Wall Street que tampoco tienen otra idea que no sea la de decir que el dinero debe redistribuirse de alguna manera. En realidad, el objetivo que persigue todo este esfuerzo retórico es el de eximir a los políticos de su responsabilidad, con el fin de dejarles las manos libres para continuar con su política complaciente".