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"Promete ser una Feria del Libro divertida", ironiza la prensa alemana la víspera del inicio de la Buchmesse, la feria del libro más importante del mundo, que comienza el 14 de octubre en Francfort. China es el país invitado de honor este año y ya ha causado numerosos quebraderos de cabeza a los organizadores, acusados de ceder a las presiones de censura de Pekín. Según el diario Frankfurter Rundschau, por un lado tendremos a los "emborronadores de tinta fieles al régimen", como Tie Ning, presidenta de la Asociación de Escritores de China, que reina entre 8.920 escritores, niega cualquier forma de censura en su país (donde cada año se prohíben alrededor de 600 libros) y que dirigirá una delegación compuesta por cientos de autores y mil funcionarios y editores.

Por otro lado, asistirán autores disidentes, como Bei Ling, que ha logrado esquivar la cárcel y al que sólo se ha invitado tras la presión de los medios de comunicación alemanes. Su presencia garantizaría "el mejor escenario de debate posible", ya que en él deberían participar "los responsables de la censura y los representantes del gobierno chino, así como sus críticos más acérrimos. De este modo, el mundo podrá escucharles y juzgar".