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"Después de Grecia e Italia, ¿Francia?", se interroga en portada Le Monde a raíz de la ola de pánico surgida en los mercados en relación a la calidad de la deuda soberana de Francia. El jueves 10 de noviembre, el diferencial de los bonos a diez años entre Alemania y Francia alcanzó un nuevo récord histórico, más allá de los 170 puntos básicos. Una distancia que refleja la distinta forma en la que los inversores tratan a los dos países, ambos con una calificación AAA.

Para Libération, el diferencial se explica por "una liberación masiva de los bancos del mercado de las deudas soberanas", ya que los inversores europeos se desprenden como pueden de la deuda soberana de los países de la eurozona calificados como "de riesgo":

"Este 'sálvese quien pueda' general ha sido lanzado por los bancos alemanes. El Deutsche Bank, se deshizo en julio de 8 billones de deuda italiana, lo que desencadenó el descenso a los infiernos de la penísula [...] Poco a poco, el pánico se apodera de todo el mundo, cada uno queriendo deshacerse de los activos frágiles. [...] Lo peor es que esta desconfianza de cara a la zona euro está alimentada, esencialmente, por actores de los mercados europeos -bancos, fondos de pensiones...- y no por entidades exteriores".

El nerviosismo de los mercados sobre la deuda francesa ha aumentado, además, por una gran metedura de pata de la agencia de calificación Standard&Poor's, que el 10 de noviembre difundió por error a algunos de sus abonados un "mensaje" anunciando que bajaba la calificación de Francia. Una información desmentida por "S&P", informa Le Monde, que recuerda que a mediados de octubre la agencia Moody's "había dado un primer navajazo a la triple A de Francia anunciando que se daba tres meses para determinar si la perspectiva estable de la calificación seguía siendo justificada".

Por último, la Comisión Europea, a través del comisario de asuntos económicos Olli Rehn, reaccionó el jueves 10 de noviembre a la presentación del segundo plan de rigor anunciado el lunes por el primer ministro François Fillon, pidiendo a París tomar "medidas suplementarias para corregir su déficit público excesivo" en 2013. "Bruselas estima que ese déficit debería mejorar ligeramente y llegar hasta un 5% del PIB en dos años, un resultado bastante alejado del 3% sobre el que Francia se ha comprometido ante la Comisión", señala Libération.