"Mario Draghi juega a ser Papá Noel", titula La Tribune. El 21 de diciembre, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha puesto en marcha una línea de crédito de más de 489.000 millones de euros en tres años para ayudar a 523 bancos europeos. Anunciado a principios de diciembre y apodado "bazuca de pequeño calibre", esta operación inédita está dirigida a "asegurar la liquidez de los bancos, responsables del 75% de la financiación de la economía de la zona euro", explica el diario económico francés, que afirma que esta medida atenuará el impacto de la recesión esperada para 2012.

La acción del BCE está, en primer lugar, dirigida hacia los bancos. No es una respuesta directa a la cuestión de las deudas soberanas. Esta financiación está dirigida a proteger a las economías europeas frente a una crisis crediticia. Constituye una respuesta al hecho de que los bancos no se prestan más dinero entre ellos, al mismo tiempo que permite a los establecimientos financieros mantener su apoyo a la economía sin tomar riesgos mayores sobre su tasa de liquidez. A pesar de los incentivos del BCE, es muy poco probable que los bancos utilicen estos fondos para comprar deuda soberana, o en dosis homeopáticas y según el principio de cada uno en su casa... El problema de la financiación de los Estados de la zona euro sigue sin resolverse. [...] Que el BCE se constituya como prestamista de última instancia para los bancos está encaminado a apagar provisionalmente las inquietudes. Pero la tregua será de corta duración mientras se mantenga la incertidumbre sobre la financiación de la deuda de los Estados.

Una advertencia que comparte el Corriere della Sera, para el que "la operación del BCE no será una panacea ni para las empresas, ni para los tesoros públicos, ni para los bancos, al menos en Italia". Los bancos italianos no disponen de reservas de capital suficientes para conceder nuevos préstamos y comprar títulos de la deuda italiana al mismo tiempo.

"El BCE pone en circulación 500.000 millones de euros", se felicita por su parte Die Weilt, que subraya que "incluso los expertos no esperaban una petición" así de los bancos.

Según los bancos privados alemanes, este crédito de tres años es un salto cuantitativo: mejora de manera decisiva el aprovisionamiento de liquidez en Europa. Esto facilita la labor de los bancos en una fase de refinanciación difícil. Con las otras ayudas a la liquidez tomadas a principios de diciembre por el BCE [como la reducción de las tasas de interés al 1%], esto constituye un paso importante en la buena dirección para hacer frente al peligro de la escasez de créditos en la zona euro.

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