Cover

“La ‘tasa Tobin’, el gran farol”, titula La Tribune, mientras Nicolas Sarkozy asegura que Francia "no esperará a que el resto de los países [de la UE] se pongan de acuerdo para poner en marcha" una tasa sobre las transacciones financieras para luchar contra la especulación. El Reino Unido se opone a esta tasa y Alemania desea que exista un consenso europeo al respecto, pero el presidente francés promete que en febrero presentará un proyecto ante su Parlamento.

Para el diario económico francés, este desafortunado anuncio en vísperas de la reunión del 9 de enero entre la canciller alemana y el presidente francés es un error motivado por la cercanía de las próximas elecciones presidenciales [francesas]

La altiva actitud en solitario del Elíseo es más que un error, constituye una falta. Una falta contra Europa, que defiende un proyecto comunitario, el único modo de tener peso a escala mundial; una falta contra la convergencia fiscal franco-alemana, mientras se torna más necesario que nunca que los dos países avancen al unísono; finalmente, una falta contra Francia, que no tiene ningún interés en hacer que se vayan los escasos empleos en el ámbito financiero que no se han deslocalizado todavía en Londres.

En Alemania, este “Solo de Sarkozy” provoca la ironía de Spiegel-Online, que califica su iniciativa como un “huevo de la discordia” depositado en el nido alemán.

“El envoltorio verbal grandilocuente del proyecto no disimula el hecho de que con su acción sorpresa en solitario Sarkozy pisotea la tan mencionada coordinación entre París y Berlín; la integración más fuerte de la política económica en el seno de la UE y de una zona euro todavía herida de muerte. Por eso en Berlín, esta maniobra ha sido recibida con un irritante asombro. Así, el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, declaró: ‘El objetivo de Alemania permanece inalterable, es decir, la introducción de esta tasa en toda la UE’”.

¿Por qué Sarkozy se embarca en solitario en esta aventura? En Barcelona, La Vanguardia ve en ello un motivo bien simple: la necesidad de deshacerse de su imagen de lacayo de Angela Merkel :

Una sangrante parodia emitida la pasada Nochevieja por la televisión alemana ARD sobre la pareja Merkozy, basada en un espacio cómico británico de los años sesenta –Dinner for one (Cena para uno)–, resume la trampa mortal que esa imagen soldada representa para Sarkozy. En el sketch, la canciller alemana aparece como la señora de una gran mansión, sentada a una mesa donde no hay ningún otro comensal, mientras el presidente francés es mostrado como su lacayo. Metáfora sarcástica de una cumbre europea, Nicolas Sarkozy es presentado por la voz en off como un "leal servidor", siempre presto a rellenar la copa de su ama y a seguir sus instrucciones: "Señora Merkel, ¿el mismo procedimiento que en la última cumbre?", pregunta solícito a la canciller...