El Gobierno holandés ha decidido prohibir el qat, tras la publicación de un estudiosobre el consumo de esta droga por los inmigrantes somalíes. Según el informe, mascar el qat – una palnta cuyas hojas tienen un efecto similar al de las anfetaminas – "daña a la salud y provoca problemas sociales".

La prensa neerlandesa reacciona con sorpresa al anuncio. Trouw, por ejemplo, titula : “Casi ningún daño, pero prohibición aún así", mientras que su colega De Volkskrant precisa que "de los 27000 somalíes presentes en los Países Bajos, solamente el 10% están enganchados al qat".

Por otra parte, el diario considera que el Gobierno no consigue su objetivo al prohibir un estimulante que clasifica como una droga dura: "Ciertas medidas más específicas habrían tenido probablemente más efecto que una prohibición general". Esta última, añade el diario, podría alentar el consumo a través del mercado negro.

NRC Handelsbladescribe que "en Europa, la importación de qat es legal únicamente en el Reino Unido y en los Países Bajos. [El aeropuerto de] Schiphol y la comuna vecina de Uithoorn se han podido desarrollar así como mercado europeo [para la distribución del qat]. Según el diario, "la desconfianza hacia Somalia como socio comercial" también han influido en la decisión del Gobierno, que estima que "los ingresos del comercio son utilizandos en actividades terroristas" en el Cuerno de África.