La normativa europea que permite elaborar vino rosado a partir de la mezcla de vinos tinto y blanco irrita cada vez más a los viticultores franceses. El diario Le Monde se ha hecho eco de ello con un reportaje sobre los bodegueros y productores de vinos rosados en la región del Alto Garona, en el sudoeste de Francia. Estos no dejan de afirmar la importancia de continuar produciendo el vino rosado de manera tradicional, y temen que el nuevo reglamento comunitario abra el mercado "a todo y a cualquier cosa". "El vino rosado parece que va a sustituir al famoso 'fontanero polaco' del referéndum sobre la Constitución europea en 2005", comenta Le Monde.