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300.000 personas se manifestaron en el Terreiro do Paço [Plaza del Palacio] de la capital portuguesa, “para mostrar a la troika” que “no habrá rendición”, escribe el Diário de Noticias, sobre las protestas contra la austeridad que se celebraron el sábado 11 de febrero. Se trata de la más grande manifestación organizada por el CGTP, el mayor sindicato del país, en los últimos 30 años, y se celebra cuatro días después de que llegue a Lisboa la troika UE/BCE/FMI para evaluar el cumplimiento del acuerdo del préstamo por 78.000 millones de euros en 2011.

Los portugueses, prosigue DN, salieron a la calle para protestar contra el paro [actualmente un 13,6% de la población activa, y sigue subiendo], la congelación del salario mínimo, los cambios en el subsidio de desempleo, los recrotes en las pagas de vacaciones y en los pluses de Navidad para los funcionarios y pensionistas, pero también por la subida del IVA en artículos de primera necesidad. En su editorial, el diario lisboeta indica que

los nuevos tiempos que llegan, cargados con una austeridad extrema, han recibido aquí un serio aviso que el Gobierno no debe ignorar […] el rostro de la pobreza y de la desesperación creciente no es "quejica" [en alusión a unasdeclaracionesdel primer ministro de que los portugueses no deberían ser tan "sentimentales"].. Es una alerta de que es necesario trabajar con urgencia. Según la CGTP, 300.000 salieron a las calles de Lisboa. Sin desórdenes ni señal de violencia alguna. […] Pero nada garantiza que vaya a ser siempre así. Por esa razón, el ejemplo griego no puede, no debe, ser ignorado.

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