Los planes de Irlanda de convocar un referéndum han suscitado numerosos comentarios en la prensa alemana, el país que ha tenido que hacer frente a la mayoría de las peticiones de ayuda financiera durante la crisis de la deuda. “De nuevo los irlandeses” anuncia el Spiegel-Online. La página web de noticias imagina cuál ha sido la reacción en la Cancillería de Berlín, en la que Angela Merkel debe de estar preocupada por el impacto que esta iniciativa puede tener sobre las decisiones de Bruselas, y añade que

La nueva arquitectura del euro puede tener un defecto congénito. Al final, quizá únicamente 16 Estados quedarán encadenados al giro de austeridad que Alemania quiere que se imponga.

Por supuesto, Berlín hubiese preferido evitar una consulta popular sobre Europa en Irlanda, recoge el Süddeutsche Zeitung,

... pero esta vez, el resultado tendrá un impacto mucho mayor sobre Irlanda que en el resto de la eurozona. […] Los irlandeses deberían aceptar que el pacto [fiscal] revierte en su propio interés nacional. Si no, no seremos capaces de ayudarles.

Por eso esta votación está más relacionada con la identidad irlandesa que con la "regla de oro", resume Die Zeit.

Según el Eurobarómetro, los irlandeses son la población más eurófila de toda la Unión. Pero su amor por la UE solo es comparable con su rechazo por Inglaterra, una manera de subrayar que no son británicos. El país tendrá que vivir con la decisión que marcará profundamente la imagen propia de toda una generación. O se convierten en europeos de pura cepa y desisten de tener un estatus de excepción para el oeste de las Islas Británicas; u optan por un estatus intermedio como el de sus vecinos británicos, lo que significaría que tendrían más cosas en común con los escoceses y los anglosajones de Gales.