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El 20 de enero se inició en Amsterdam el juicio contra Geert Wilders. El líder del partido de derechas holandés, Partido por la Libertad[Parti De la Liberté], se enfrenta a la acusación de incitación al odio y a la discriminación por unos comentarios realizados en diversos medios acerca de los musulmanes y de sus creencias. El diario De Volkskrant muestra su sorpresa ante el nombre de uno de los 18 testigos llamados a declarar por Wilders: Mohammed Bouyeri, el asesino del director cinematográfico y columnista Theo van Gogh en 2004. Con la declaración de Bouyeri, explica el periódico holandés, Wilders pretende demostrar que “el Islam es en esencia una religión malvada.” El diputado holandés también reclama la comparecencia de Robert Spencer, director de Jihad Watch, de dos ayatolás iranís y del imán Fawaz Jneid, quien condenó a Van Gogh poco antes de su muerte. Según De Volkskrant, los argumentos de la acusación son del todo inusuales: el juicio “debería girar alrededor de si los comentarios de Wilder constituyen una ofensa” señala el diario. La fiscalía no parece verlo del mismo modo. “El fiscal Paul Velleman considera razonable examinar si los comentarios de Wilders tiene algún fundamento.”