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Según un titular del Daily Telegraph, reina la confusión en torno a la legislación británica sobre el enjuiciamiento de familiares que ayuden a sus seres queridos a morir, al ser absuelta una mujer acusada de intentar matar a su hija. En un juicio que reaviva el manido debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido, Kay Gilderdale ha sido declarada inocente del intento de homicidio de su hija, Lynn, quien decidió que “quería poner fin a su vida tras 17 años padeciendo encefalomielitis miálgica (EM) o síndrome de fatiga crónica, enfermedad que ha ‘destrozado’ su cuerpo”. Kay Gilderdale la asistió en "su suicidio suministrándole somníferos y antidepresivos e inyectándole aire en las venas en diciembre de 2008, después de que su hija se hubiera administrado morfina”. Anoche, sus defensores afirmaron que este caso pone de manifiesto que la legislación en la materia sigue siendo "un caos" y que ha de revisarse, remitiéndose para ello al caso de Frances Inglis, de 57 años de edad, sentenciada a nueve años de prisión la semana pasada tras suministrar a Thomas, su hijo de 22 años y con graves lesiones cerebrales, una sobredosis mortal de heroína.