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Según informa Gazeta Wyborcza, lo que comenzó como una concentración para protestar contra la subida de impuestos locales en Kaliningrado se convirtió en "la mayor demostración de oposición en nueve años". El 30 de enero, entre siete y doce mil personas se congregaron en el exclave ruso para reivindicar el fin del dominio de Moscú y la restitución de las elecciones para el puesto de gobernador. La concentración acabó finalmente con gritos que pedían la dimisión de Vladimir Putin, según apunta el diario de Varsovia. La protesta fue liderada por el electricista de 40 años Maxim Doroshok, líder de Solidarnost (término ruso que significa "Solidaridad", nombrado como el sindicato polaco Solidarnosc) y con ella se reivindicaba que Kaliningrado es la parte más europea de la Federación Rusa. Doroshok declaró que "Aquí impera un espíritu diferente. El viento sopla desde Gdansk". Sostiene que los ciudadanos de Kaliningrado no conocen el mundo a través de la televisión controlada por Putin sino por los viajes a la vecina Polonia, donde "hay democracia, todo es más barato, la gente gana más y los organismos cívicos funcionan mejor".