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Angela Merkel no quiere quedarse sola en plena crisis. Teniendo en cuenta que el que fue su socio durante mucho tiempo, Nicolas Sarkozy, va camino de dejar su puesto a juzgar por el resultado de la primera vuelta de las elecciones francesas, la canciller está buscando otro aliado y parece que Mario Monti es de su agrado. El portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, ha hecho público que Merkel y el personal de Monti ya se han reunido para esbozar un plan de iniciativas conjuntas italo-alemanas para promover medidas de estímulo económico que se debatirán en el Consejo Europeo de junio, según informa La Stampa.

Además de la posible pérdida de la adhesión inquebrantable de Francia y Países Bajos (el Gobierno holandés ha dimitido por un enfrentamiento por la austeridad), ayer el credo de disciplina fiscal de Merkel se convirtió en el blanco de las críticas del presidente del Banco Central Europeo. Mario Draghi Declaró que la consolidación fiscal no se alcanzará únicamente a través de recortes e impuestos, sino que necesita “medidas estructurales que impulsen el crecimiento”.

En resumen, esta postura queda perfectamente recogida en el titular “Más valor para el crecimiento”, dado que el diario de Turín apunta que

Mientras espera el veredicto de las elecciones francesas, Merkel presta atención a Draghi, reconociendo por fin oficialmente que ‘necesitamos crecimiento para poder sobrellevar las reformas estructurales'.