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Cansada y en tensión: éste es el diagnóstico de la sociedad francesa planteado por el mediador de la República (la institución cuya misión es mejorar las relaciones entre la administración y el ciudadano), en el informe anual que presentará el martes 23 de febrero al presidente de la República y al Parlamento. "Percibo una sociedad fragmentada, en la que el individualismo sustituye a las ganas de vivir en conjunto", se alarma Jean-Paul Delevoye en una conversación en Le Monde. Estima que "para alrededor de 15 millones de personas, llegar a final de mes es cuestión de 50 o 150 euros (…)" y afirma que se siente "impresionado por la coexistencia de dos tipos de sociedades: una oficial y otra más subterránea, que vive de ayudas, del trabajo en negro y de redes". Se señala al Estado y a los responsables políticos y se estima que son en gran medida responsables de esta situación: "Entre el ciudadano y el Estado se ha creado un abismo. A las personas que acuden a nosotros no se les ha escuchado o se les ha asesorado incorrectamente. Se sienten superadas por leyes demasiado complejas y cambiantes''.