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“Hoy, decenas de miles de húngaros de Transilvania celebran su Día Mundial”, titula Gândul, y añade que “como cada año, la fiesta no está exenta de tensiones”. El diario de Bucarest recuerda así que el 15 de marzo ha sido a menudo escenario de conflictos entre la minoría magiar (los székely) y los rumanos de esta región, sobre todo en 1990, cuando los enfrentamientos se saldaron con cinco muertos y cerca de 300 heridos en Târgu Mures. Este año, el Consejo Nacional de los Sículos ha reclamado que las provincias de Hargita y de Covasna, donde la minoría húngara es particularmente importante, emitan un decreto reconociendo el húngaro como segunda lengua oficial, una propuesta que ha provocado la cólera de los diputados de extrema derecha. Por su parte el líder del partido húngaro, que forma parte del gobierno del país, ha estimado que se trata de “levantar acta de una situación de hecho: el húngaro se habla con el mismo derecho que el rumano en los territorios donde los magiares representan más del 20% de la población,” es decir, dos millones de personas en total.