"La economía distancia las dos orillas del Atlántico”, así resume La Stampa las repercusiones de las recientes declaraciones de Barack Obama, según las cuales las débiles perspectivas de crecimiento en Estados Unidos se deben a la mala gestión de la crisis de la zona euro. “Se perciben causas contingentes y otras más a largo plazo en la cada vez mayor presión con la que el presidente Obama trata de hacer que los europeos reaccionen”, comenta el diario de Turín. Las primeras guardan relación con las presidenciales que se celebrarán en noviembre en Estados Unidos. Desde que Mitt Romney fue designado como candidato republicano, la campaña está en su punto más álgido, y la palabra “Europa” se ha convertido en un insulto utilizado por los candidatos para desacreditar a sus adversarios,señala La Stampa.

Al comienzo de la campaña presidencial, los republicanos utilizaban Europa para asustar a los electores y recortar distancias con Obama […]. Ahora, los partidos le han dado la vuelta, y son los demócratas los que acusan a sus adversarios de “ser como los europeos”, porque los republicanos proponen la misma austeridad teutona que condena a la zona euro a la recesión y al paro.

Las segundas conciernen a las relaciones transatlánticas, especialmente a las que se mantienen con Berlín:

Durante años, Washington vio en Alemania a su aliado más fiel. […] Han pasado más de 20 años desde que se cerró esa etapa. Y lo que no consiguieron ni la guerra de Irak, ni la de Afganistán, es decir, debilitar dicha alianza, podría hacerse realidad hoy debido a la crisis y a una Alemania que puede que no sea lo suficientemente audaz para alcanzar conscientemente el “gran diseño”, pero sí sea lo suficiente “testaruda” para socavar los cimientos de la alianza occidental.