El historiador británico Niall Ferguson y el economista estadounidense de origen turco, Nouriel Roubini, se alarman de que Alemania no haya comprendido la dimensión histórica de la crisis en Europa. En un ensayo publicado por Der Spiegel, El País y The Financial Times, los catedráticos de la Universidad de Harvard y de la Universidad de Nueva York recuerdan que en 1933 una crisis bancaria provocó la caída de los regímenes democráticos en Europa, y reclaman que se tomen medidas concretas para evitar que la UE se hunda:

Cuanto más probable parece la salida de Grecia de la unión monetaria, más aumenta la presión sobre los bancos españoles y podría desencadenar un bank-run [una retirada de los depósitos] tan grave que podría hacer temblar al BCE. Ya se está produciendo una renacionalización de gran calado del sistema financiero de Europa. Este proceso podría conducir a la Unión hacia una desintegración completa.

Para Ferguson y Roubini no cabe otra alternativa que la comunitarización de la responsabilidad de la amortización de la deuda a través de la creación de un fondo temporal. Proponen conceder créditos directos para recapitalizar a los bancos. Según ellos, particularmente Alemania debería aceptar también una tasa más alta de inflación y renunciar a la política de austeridad:

Hay que acelerar las reformas estructurales que estimulan el crecimiento de la productividad. Entre las políticas que pueden conseguirlo están una mayor flexibilización monetaria por parte del BCE, un euro más débil, algún estímulo fiscal en el núcleo duro, más gasto en infraestructuras que reduzcan los cuellos de botella y faciliten el abastecimiento en la periferia (a ser posible, con una regla de oro para las inversiones públicas) e incrementos salariales por encima de la productividad en el centro para impulsar los ingresos y el consumo.