Después de que The Economist exhortase a Angela Merkel a que “volviese a encender los motores” de la economía de la zona euro, ahora le toca el turno a Il Sole 24 Ore. A pesar del anuncio del plan de rescate de los banco españoles, la prima de riesgo de la deuda española y de la italiana ha vuelto a subir, y el diario económico italiano alienta a la canciller alemana a actuar con su titular “Schnell, frau Merkel”, “Dése prisa, señora Merkel”. Il Sole le pide que reaccione para “mandar un mensaje contundente a los mercados: Europa existe, no ha volado por los aires, punto”, escribe el director del periódico, Roberto Napoletano.

Desde el 5 de junio, este periódico publica editoriales de los padres fundadores de la Unión actual [entre los que figuran Helmut Schmidt, Jacques Delors y Jerzy Buzek] para recordar a todos que la próxima cumbre de finales de junio puede que sea la vigésimo quinta en la que no se decida nada. […] Señora Merkel, no podemos seguir así. No llegará muy lejos si continúa mostrándose indiferente a la ira de los griegos, distante con respecto al orgullo herido de los españoles, a los temores de los italianos y a las angustias de los franceses. […] Ya se ha agotado el tiempo de las palabras. Con diez años de retraso, el diseño de la integración política debe concretarse a través de decisiones precisas que sean operativas inmediatamente.

Napoletano enumera tres de ellas, que ya había mencionado The Economist: una garantía única para los depósitos bancarios; acceso directo de los bancos al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera; y la unificación de las deudas públicas europeas, manteniendo tipos de interés diferentes para los distintos países. Y concluye:

Si quiere que usted y Alemania sigan siendo actores de primer orden en Europa, no hay tiempo que perder. Entregue una prueba de vida para que a todos les quede claro que los Estados Unidos de Europa son una realidad y que ya no se puede atacar al euro.

En el Financial Times, el columnista Gideon Rachman parece responder a las exhortaciones de The Economist y de Il Sole, al tomar partido por la canciller alemana:

Aunque la gestión de la crisis que ha realizado Merkel no está exenta de errores, ha impedido que los extremismos políticos se implanten en su país, en contra de lo que sucede en sus países vecinos, a pesar de estar en una situación parecida. Y a pesar de las cargas y los riesgos que Alemania ya ha asumido, se le reprocha al Gobierno que no haya hecho más. Aislar y juzgar a Berlín y obligar a que suscriba las pólizas de las finanzas de toda la zona euro, es una senda peligrosa en términos políticos. El auge de la extrema derecha en Francia y en los Países Bajos es totalmente lamentable. Que recobrase ímpetu en Alemania sería un desastre.