La euforia vivida en Europa tras los resultados de las elecciones griegas -que han dado la victoria al partido favorable al memorándum del FMI, el BCE y la UE- no ha tardado en disiparse. Recién llegados a Los Cabos (México) para la cumbre del G20, los líderes europeos fueron exhortados por sus socios, y en particular por Estados Unidos y los países emergentes, a tomar medidas urgentes para remediar la crisis que acecha a la eurozona y a rehabilitar la economía.

“Muchas de estas críticas son invitaciones, apenas veladas, para liberalizar el modelo europeo”, indica en París Libération, para quien

El modelo social europeo se basa en un compromiso social. Sin embargo, esta idea va perdiendo cada vez más adeptos a nivel mundial. No se trata pues de ninguna coincidencia que José Manuel Barroso, presidente de la Comisión, y Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, hayan tomado la delantera al convocar una conferencia de prensa incluso antes de la inauguración oficial del G20.

“Europa no tiene que aprender lecciones de nadie“, han afirmado ambos con una sola voz, dejando patente que no están dispuestos a ceder, según apunta De Standaard. El diario de Bruselas también señala que Barroso ha mostrado una actitud muy severa hacia los países que han criticado las medidas adoptadas en Europa para resolver la crisis: “No hemos venido aquí para recibir una lección de democracia”.

“Los europeos no toleran los sermones”, relata el semanario alemán Die Zeit al resumir la postura de Angela Merkel y Barroso en el G20. Los europeos no aceptan críticas sobre su gestión de la crisis e insisten en la necesidad de crear una UE más democrática mediante una integración reforzada, explica el semanario de Hamburgo:

En una entrevista entre Merkel y el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ambos han coincidido en la urgencia de promover la integración europea […]. Barroso desea adaptar las estructuras financieras de la Unión, lo cual incluye los eurobonos que Merkel ha rechazado hasta ahora, pero, según ha matizado él mismo: “sólo en cuanto hayamos alcanzado una mayor integración política y financiera”.

En los países emergentes, la crisis financiera europea y la actitud de los dirigentes europeos se asocia a una “crisis de liderazgo“, tal y como explica Indian Express. Según este diario de Nueva Delhi,

a pesar de su incapacidad de actuar a tiempo, con pertinencia y autoridad, la UE seguirá buscando una solución a sus problemas económicos actuales en su propio marco como Unión. No obstante, deberá optar por una secuenciación adecuada porque la iniciativa de la semana pasada, por ejemplo, de encaminarse hacia una unión bancaria es como poner el carro delante de los bueyes. ¿A quién puede interesarle una unión bancaria sin una unión fiscal y una estrategia de rescate?

El desafío de la Unión Europea consiste en encontrar a su propio Ambdedkar [padre de la Constitución india], puesto que necesita una Constitución que permita a sus dirigentes proponer soluciones a nivel continental para problemas que afectan a toda Europa. Necesita tanto una unión emocional como una nueva estrategia para generar empleo competitivo a nivel global. Y si esto parece inalcanzable, basta con que la UE retorne a lo que muchos británicos defendían: un mercado único normal, como el Área de Libre Comercio del Sur de Asia (SAFTA, por sus siglas en inglés). Un mercado único con varias monedas y estados miembros soberanos.

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