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El exprimer ministro Adrian Nastase, que se intentó suicidar el pasado 20 de junio cuando iba a ser detenido, ha sido trasladado del hospital a la clínica de la prisión, donde deberá cumplir una condena de dos años. Mientras tanto, el comité de ética de la Universidad de Bucarest ha decidido investigar las acusaciones de plagio en la tesis de Victor Ponta, el actual primer ministro. Revista 22 lo ha apodado en su portada "el primer ministro cortar-pegar". "¿Dónde estamos?", se pregunta en un editorial que muestra una retrospectiva sobre los acontecimientos que han agitado la escena política rumana durante este mes.

La reciente condena de Nastase, tras un proceso de ocho años, es contemplada como una muestra de cambio profundo en la sociedad. "El recién nombrado primer ministro y sus antiguos y nuevos acólitos, parten del supuesto de que la sociedad actual es tan dócil como la de hace 10 años. Pero este ya no es el caso", previene el editorialista, que también da la bienvenida a las protestas de intelectuales y artistas, de todas las tendencias políticas, frente a la reciente decisión sobre el sometimiento del Instituto Cultural Rumano al control -político- del Senado:

La aplicación de la ley y las reacciones de diferentes grupos de la sociedad, son dos mecanismos que harán emerger en Rumanía una clase política moderna, responsable y verdaderamente representativa. Nos ha tomado 22 años para llegar a este punto y necesitaremos unos cuantos más para que se convierta en algo duradero. Pero vamos por buen camino.