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“Paro récord en el seno de la UE: una persona de cada diez se encuentra sin empleo”, titula Die Standard con relación a las cifras cada vez más preocupantes que la oficina de estadísticas europea Eurostat publicó el 2 de julio. A finales de mayo, 17,6 millones de personas que vivían en la zona euro se encontraban desempleadas, es decir, un 11,1% de la población activa (un alza de un 0,1% respecto a abril). En el conjunto de la Unión Europea, existen 24,9 millones de parados, es decir, 2 millones más que hace un año, según concreta el diario de Viena, que únicamente percibe una buena noticia: Austria, con su 5,9% de parados, parece una superviviente.

“El problema es sonrojante”, reacciona La Vanguardia:

Miles de jóvenes europeos se pasan los lunes al sol [título de una famosa película de 2002], aplastados por un problema particularmente sangrante en el sur de Europa, como por ejemplo en España o en Grecia. De hecho, ambos países colideran una estadística decepcionante: la tasa de desempleo juvenil (menores de 25 años) se encuentra en el 52,1% en ambos casos. Y ese asunto a Bruselas le tiene de los nervios.

Frente a esta situación, la Comisión ha pedido a los Gobiernos europeos que creen programas académicos que respondan a las necesidades profesionales, informa el diario de Barcelona, que subraya que

El caso alemán es significativo. Con una tasa de desempleo juvenil del 7,9% (la más baja de la eurozona), allí abundan los ya populares y recurridos miniempleos, trabajos de salario reducido, muy próximo a los 500 euros, aunque ligados a la formación dentro de la propia empresa.