“La rectificación que es justa”: el primer ministro francés innova para no emplear la palabra que molesta: austeridad. En su alocución sobre política general ante la nueva Asamblea Nacional, el pasado 3 de julio, Jean-Marc Ayrault aceptó que tendrían que realizarse “esfuerzos” pero desmintió que se trate de un “cambio en su orientación”, señala Libération.

Dos días después de que se publicase la auditoría del Tribunal de Cuentas que considera que es “imperativo” reducir el déficit a un 3% en 2013 y que para ello será necesario conseguir 33.000 millones de euros, el diario se plantea cuál es la “angostura del camino que separa el esfuerzo nacional” solicitado por Ayrault de “la austeridad” que ha defendido rechazar.

Por su parte, Le Monde constata que

En muy pocas ocasiones un Gobierno se ha encontrado en esta tesitura: sometido a la presión de la crisis, acorralado por la deuda pública, obligado por sus compromisos europeos y sin margen de maniobra. [...] Una palabra clave que casi ha desparecido del vocabulario de Ayrault: el "sueño francés", tan evocado por François Hollande [durante su campaña presidencial]. No es el momento de fantasías líricas, sino del “esfuerzo”.