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“Cinco razones para creer (todavía) en Europa”, Le Monde se muestra optimista y quiere probar que “Europa no es un continente en peligro, trágico testigo de su propia decadencia”. En su suplemento de economía, el diario francés señala que:

la crisis del euro y la ola de planes de austeridad que la acompañan, empañan y enmascaran una realidad: la de la potencia de un continente que dispone de bazas únicas en el mundo [...] En el planeta de la innovación no existen solo Silicon Valley y Asia. Entre los 30 países más innovadores del mundo, 20 son europeos.

Le Monde recuerda que los cerebros europeos son “una especie cotizada”, y que la mano de obra continental es “de calidad”, porque se “beneficia de un caldo de cultivo muy específico”:

Para innovar, bastaría con hacer frente a estas diferencias. Ése es el objetivo del programa de movilidad Erasmus [...], del condicionamiento de los subsidios que Bruselas concede a la investigación [...]. Por supuesto, no hay un equivalente a Harvard entre el Atlántico y los Urales. Pero, sin nadar en dinero, la red de establecimientos de enseñanza superior es muy densa. Y los jóvenes pueden estudiar por módicas sumas de dinero en comparación con lo que sucede en Asia o Estados Unidos.

“La Unión Europea combina bazas únicas, pero hoy en día están amenazadas”, matiza el propio diario. “¿Sabrá explotarlas para salir de la crisis?”.