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¿Es corrupto el primer ministro eslovaco? La pregunta se hace más necesaria a medida que se acercan las elecciones legislativas del 12 de junio, en las que Robert Fico parte como favorito. Fico debe de explicar una serie de revelaciones sobre los vínculos de su partido (SMER, de tendencia socialdemócrata), con los grupos que en 2002 financiaron su campaña electoral. En esa ocasión, explica Hospodářské Noviny, Fico “consiguió patrocinadores (para su campaña) prometiéndoles importantes puestos políticos y económicos”. Después que el periódico SME publicara un contrato confirmando estas prácticas de clientelismo, Fico ha asegurado, a modo de justificación, que la provisión de puestos a cambio de financiación política es “totalmente legítima”, ante lo que SME comenta que “el presidente del partido y actual primer ministro considera legítimo lo que es una práctica ilegal”. “En un país democrático”, un tal escándalo “habría descalificado a cualquier político para toda función pública”, opina el periódico. Fico ya ha presentado una querella por difamación contra este periódico.