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La UE no tiene solo al secreto bancario suizo en el punto de mira. Desde 2005, también pide a Suiza que rinda cuentas sobre el régimen fiscal de empresas que operan con materias primas (petróleo, metales y cereales) y están registradas en su territorio. Si la confederación se ha convertido en líder mundial del sector, se debe en parte a “una fiscalidad preferente que permite que las multinacionales de este tipo paguen menos impuestos que las empresas locales”, recuerda Le Temps en su editorial.

“Este sistema que la UE tacha de discriminatorio, se emplea masivamente con comerciantes de materias primas”, explica el diario. Hoy, frente a la impaciencia de Bruselas, Berna propone adoptar un impuesto único para todas las empresas, para no tener que enfrentarse a sanciones. “Una opción que parece un rompecabezas”, subraya el editorialista. Debido a que

Si gravasen a los comerciantes con el impuesto ordinario actual, se marcharían, destruyendo miles de empleos [...] y millones [de francos suizos] en ingresos fiscales. Si bajasen el impuesto ordinario, a una cantidad aceptable para este sector, crearían grandes agujeros en sus presupuestos.

Pero unificar los impuestos sobre las empresas supone también armonizar fiscalmente los cantones suizos y eso debe someterse a votación. Bajo esta perspectiva, el editorialista de Le Temps realiza una advertencia:

Suiza puede aprender una lección de la debacle del secreto bancario, y es que resulta peligroso asentar su prosperidad sobre una ventaja legislativa que puede que la presión internacional consiga eliminar en algunos meses.