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"Purga tras Amber Gold", titula Gazeta Wyborcza el día después de que el fiscal general Andrzej Seremet exigió la dimisión del fiscal de Gdansk e insistió en que se tomaran medidas disciplinarias contra seis de sus subordinados, todos relacionados con el tristemente célebre escándalo de Amber Gold. La institución financiera que carecía de regulación ofrecía a sus clientes grandes beneficios, de hasta el 16,5% anual, en inversiones en oro. Miles de personas cayeron en la trampa y perdieron más de 130 millones de zlotys (32,5 millones de euros) cuando la empresa se declaró en quiebra hace dos semanas. Esto se podría haber evitado si los fiscales de Gdansk hubieran actuado con rapidez y adecuadamente cuando llegó un aviso temprano de la Autoridad de Supervisión Financiera (KNF). Es decir, si se hubiera iniciado una investigación contra el presidente de Amber Gold que, tal y como se comprobó más adelante, era un criminal que ya había sido condenado anteriormente. Según GW

El fiscal general debe haberse sorprendido al revisar el caso Amber Gold y ahora quiere reorganizar la fiscalía entera [...] Es la primera vez que el fiscal general solicita por escrito que un fiscal regional presente su renuncia.

Que el hijo del primer ministro, Tusk Michal, trabajase para la aerolínea de bajo coste OLT, que quebró y es propiedad de Amber Gold, supone además un añadido más a todo el escándalo que ha suscitado numerosas reacciones entre los políticos de la oposición y que ha alimentado las especulaciones sobre un posible encubrimiento. En su último número, el semanario conservador Uwazam Rze concluye que

Bajo el gobierno de Donald Tusk, la corrupción, el nepotismo y el clientelismo están prosperando de nuevo [en Polonia] [...] ya que nunca se ha producido una concentración tal de poder justo cuando la mayoría de los mecanismos de control no funcionan.