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El 27 de agosto se hizo público que 2.987.100 franceses estaban en paro a finales de julio, un nuevo récord que sustituye al de junio de 1999. Durante el último mes, el número de solicitantes de empleo ha aumentado en 41.000 personas, un alza que no se producía desde hace tres años. “Ha pasado tan poco tiempo desde el cambio [político, con las elecciones a principios de junio], que la responsabilidad no puede achacarse exclusivamente al nuevo poder. [...] Pero la presunción de inocencia de la que se beneficia todavía el ejecutivo no le exime de sentir la imperiosa obligación de actuar”, advierte Les Echos en su editorial.

En materia de empleo, el diario también critica dos medidas anunciadas por el Gobierno y que no favorecerán el mercado de trabajo:

Lejos de volver a dar trabajo a los parados, la fiscalización de las horas extra es contraproducente. Esta medida tiende a reducir la actividad, y, por tanto, los empleos. Puesto que, en contra de la arraigada teoría de compartir el trabajo, las horas extra que meten unos crean puestos para que se contraten a otras personas. La otra decisión, tan cara como inútil, es la reactivación de 150.000 empleos subvencionados puesto que, en la mayoría de las ocasiones, son contratos que carecen de futuro.

Les Echos insta al jefe del Estado a que acometa reformas estructurales destinadas a flexibilizar el mercado de trabajo y recuerda que es la única manera de generar crecimiento. Además, el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, confirmó el lunes en una entrevista en la televisión que habrá que revisar las expectativas, según recoge Le Monde:

El Gobierno deberá “reducir un poco, quizá”, la previsión de crecimiento para 2013, actualmente en un 1,2% [con respecto a 2012], que los economistas consideran excesivamente optimista. [...] El Fondo Monetario Internacional no cuenta con una cifra superior al 0,8% de crecimiento de la economía francesa en 2013 y la previsión media que establecen los economistas se sitúa únicamente en un 0,5%.