Cover

Condenado por "siniestro, aterrador, misógino y opresivo", nada "parece provocar más desconfianza hacia los 15 millones de musulmanes europeos que el velo que lleva una pequeña minoría de mujeres", escribe Mehdi Hasan en el New Statesman. A raíz de su prohibición el 29 de abril en Bélgica y dela prohibición municipal en Lérida el pasado 28 de mayo de llevar la cara totalmente cubierta por el velo en público, el columnista político del semanal londinense se pregunta por qué "los líderes políticos del continente, que tienen que hacer frente al malestar social y económico, le declararon la guerra a un trozo de tela". Ahora que Francia, Italia y Holanda se están planteando una legislación similar, Hasan argumenta que dichas prohibiciones probablemente "envenenen aún más las relaciones entre musulmanes y no musulmanes". Como apuntó el escritor musulmán británico Fareena Alam, "la controversia sobre el velo tiene más que ver con la propia crisis de identidad de Europa que con la presencia de ‘cualquier otro peligro’. En un momento en el que la Europa democrática, secular y postcomunista debiera estar en ascenso, interpretando su papel decisivo al final de la historia, llegó el Islam y le aguó la fiesta".