"Desde principios de este año y con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, los eurodiputados se movilizan para defender el "método comunitario" "frente a los bruscos ataques de los Estados miembros y la deriva intergubernamental", escribe Le Monde. Las cuatro principales familias políticas – conservadores, socialistas, liberal demócratas y verdes – están dispuestas a confabularse en defensa de su papel, explica el diario.

El acuerdo que define los contornos del futuro servicio diplomático europeo, obtenido por Catherine Ashton el 21 de junio, es una batalla que el Parlamentoha librado contra "el poder de los Estados en Bruselas". Se ha logrado un acuerdo entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento para permitir su funcionamiento, a partir de una estructura que reagrupará en torno a 7.000 funcionarios, de los cuales el 60% serán diplomáticos europeos y el 40% diplomáticos nacionales.

Los eurodiputados habían reclamado "en vano que el servicio estuviera integrado en el seno de la Comisión Europea con el fin de controlar mejor su funcionamiento y su presupuesto", recuerda Le Monde. Consideran que la Comisión debería buscar su apoyo para sacar adelante los proyectos comunitarios. "La confusión que ha rodeado el rescate a Grecia 'a mostrado los límites' de la concertación de los Estados", subraya el antiguo primer ministro belga Guy Verhofstadt, jefe de filas de los liberales en el Parlamento y considerado "uno de los hombres más influyentes del hemiciclo". Este posicionamiento no es nuevo, explica Le Monde, pero el Tratado de Lisboa le ha dado "un nuevo vigor". "Los eurodiputados disponen de nuevas prerrogativas y cuentan con utilizarlas: una mayor codecisión con el Consejo, poderes presupuestarios incrementados y capacidad para rechazar en bloque acuerdos internacionales". Una ofensiva, concluye el diario, que no deja de exasperar a las capitales y al Consejo Europeo.