El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha comenzado el debate sobre elrecurso de Italiacontra su decisión de que la exposición de crucifijos en lugares públicos constituye "una violación de la libertad religiosa". La decisión del Tribunal, tomada en 2009, enfureció al Vaticano y a los católicos de toda Europa, recuerda La Stampa. Ahora, informa el diario turinés, gracias a un "inmenso" esfuerzo diplomático, el gobierno italiano ha conseguido organizar un frente compuesto por diez Estados miembros del Consejo de Europa, incluyendo a Rusia, Rumanía y Bulgaría, que apoya su argumento de que el crucifijo es un "símbolo de la identidad nacional".