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Las elecciones regionales de este fin de semana se caracterizan por un avance espectacular de los comunistas (KSCM) que obtuvieron un 20% de los votos a escala nacional, su mejor resultado desde la caída del comunismo en 1989. Por primera vez en la historia, el partido socialdemócrata (CSSD, con el 24% de los votos) contempla la posibilidad de formar una coalición gubernamental con el Partido Comunista, que todavía se inspira en la Unión Soviética, y romper así el tabú, considera Hospodarske noviny. En el diario de Praga, que reproduce en portada un póster soviético, el politólogo Igor Lukes de la Universidad de Boston, explica que

los comunistas consiguieron conservar el poder a fuerza de ejecuciones [en los años cincuenta del siglo pasado]. Sin embargo, los checos todavía hoy votan por ellos. Es algo único.

La situación actual podría suponer la caída del Gobierno de derecha, apunta el diario. Tanto la política de austeridad del primer ministro, Petr Necas, que no gusta, como numerosas investigaciones por corrupción, que él mismo ha promovido, amenazan la estabilidad. En este contexto, Lukes añade que

la gente busca soluciones sumiéndose aún más en el fondo de este abismo. Este abismo, en el sentido moral del término, que son los votos a favor del Partido Comunista.

En la vecina Austria, Der Standard considera que los checos padecen “amnesia general”.

No se puede encontrar un ejemplo mejor que demuestre que la memoria humana funciona solo a corto plazo... Los comunistas checos no reformados que, rechazando distanciarse claramente de su pasado estaliniano, se han establecido un poco por todas partes como una fuerza política con peso.

Pero la amnesia también ha eclipsado otro mal checo, la corrupción, cuenta el diario de Viena. Este medio se muestra particularmente incrédulo ante la elección como senador (las elecciones para la renovación parcial del Senado que se desarrollaban al mismo tiempo) del comunista Jiri Dolejs, que fue sorprendido hace algunos años tratando de pactar un soborno.