“Las cuotas de mujeres dividen a la Comisión” afirma Die Welt. El 23 de octubre, el Ejecutivo europeo no pudo ponerse de acuerdo sobre el proyecto presentado por Viviane Reding y que tenía como objetivo imponer antes de 2020 que el 40 % de los miembros de los consejos de administración de las empresas europeas que cotizan en bolsa fuesen mujeres.

La comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía explica al diario que “era la única mujer presente que ha apoyado esa propuesta. Ha sido rechaza, entre otras, por las comisarias irlandesa [Máire Geoghegan-Quinn], sueca [Cecilia Malmström] y holandesa [Neelie Kroes]”. Quienes se oponen al proyecto “ponen en duda que el derecho comunitario autorice a Bruselas a usurpar a los Estados miembros derechos de política económica de una manera tan amplia”, añade Die Welt, que apunta que “la decisión de la Comisión se ha retrasado, pero sigue abierta”, dado que en Alemania, al igual que en Europa, “cada vez hay más partidarios de cuotas estrictas”. Sin embargo, el propio diario plantea si

las mujeres en política creen que el número de mujeres presentes en un consejo de administración tendrá consecuencias decisivas sobre las oportunidades de las mujeres en el mercado laboral. No es el legislador, sino cada mercado el que hace que cada vez haya más mujeres en puestos con funciones clave puesto que el personal de calidad es cada vez más escaso hoy en día.

La disputa sobre las cuotas femeninas también atañe al Parlamento Europeo. Ese mismo día, la Comisión de Asuntos Económicos emitió una recomendación negativa en contra de que Yves Mersch sea miembro del directorio del Banco Central Europeo. Los eurodiputados se oponen a la candidatura del presidente del banco central de Luxemburgo, propuesto por los jefes de Estado de la UE, porque rechazan que su directorio esté compuesto únicamente por hombres. Es una cuestión de "prueba de fuerza", señala el Financial Times Deutschland. El diario económico admite que "sería deseable que la realidad de los sexos en nuestra sociedad estuviese mejor representada en el Estado mayor del BCE". Pero

no se trata simplemente de establecer una cuota de mujeres rígida para el directorio del BCE, [...] eso sería horrible: las decisiones del BCE nunca han sido tan importantes como hoy en día en tiempos de crisis. Hace falta que en ese comité estén los mejores expertos. Por eso la cuestión de que se trate de un hombre o de una mujer no debería regirse por una cuota. Si no hay una mujer competente, tendrán que ser hombres los que se ocupen, o viceversa. La verdadera cuestión es saber si la cuestión decisiva depende verdaderamente de la competencia de la persona o si es más bien el mundo de las finanzas el que decide, dominado por los hombres que se automantienen.