El 27 de noviembre el Tribunal Constitucional checo derogó parcialmente la ley que castiga a los parados que rechacen un trabajo “forzado”. “La decisión fundamental es abolir el trabajo de interés general que los desempleados tenían que realizar sin cobrar”, explica el diario Lidové noviny.

El Gobierno tendrá que modificar la ley que obligaba a cualquier parado que llevase tres meses en esa situación a buscar un trabajo de 20 horas semanales, como limpiar las calles o dedicarse al mantenimiento de las escuelas, pues,de otra manera, no tenían derecho a percibir su subsidio de desempleo y otras ayudas sociales. El objetivo de esta ley que está en vigor desde enero de 2012 era disminuir el número de parados voluntarios de larga duración, y atajar el trabajo en negro. En octubre había 496.762 personas sin trabajo, es decir, el 8,5% de la población activa. El diario explica que, en su fallo, los jueces del Tribunal Constitucional

además han comparado (asimilado) la manera en que las autoridades trataban a los parados con trabajos forzados. La gente tenía que trabajar sin ganar un sueldo, a menudo llevando los chalecos del mismo color que las personas condenadas que realizaban esa labor para conmutar su pena, lo que atentaba contra su dignidad. Según los jueces, se trata de algo impensable dado que esas mismas personas han trabajado durante años o décadas. Además, las autoridades escogían a discreción qué tipo de tareas desempeñaban.

Esta desautorización del Tribunal Constitucional acaece mientras se pone en marcha otra reforma de calado, pues por primera vez se va a elegir al presidente de la República de manera directa, un asunto que es objeto de polémica. Lidové noviny considera que los checos son una “nación de manitas de la Constitución”.