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Los 27 ministros de Hacienda de la UE no lograron sobreponer sus diferencias ayer y llegar a un acuerdo sobre la unión bancaria para finales del año, que es contemplada como un paso crucial para resolver la crisis, explica Público. Según el diario de Lisboa:

La expectativa de países como Portugal, España, Francia e Italia es asegurarse de que el nuevo mecanismo de vigilancia, que se aplicaría a lo largo del año a los 6.000 bancos europeos, esté operativo en enero de 2013, al menos para los bancos "sistémicos" [que pueden poner en peligro, por contagio, a todo el sector europeo].

A pesar de las muchas horas invertidas en las dicusiones, no se llegó a ningún acuerdo sobre el el mecanismo de supervisión de la banca europea, que actuaría bajo el control del Banco Central Europeo. Una próxima reunión se celebrará el 12 de diciembre. La urgencia reside en que

la (…) creación de un nuevo sistema de supervisión es una condición para que el Mecanismo Europeo de Estabilidad, [el nuevo fondo de rescate del euro], pueda capitalizar directamente a los bancos en apuros, sin incrementar la deuda pública de los respectivos países.

La propuesta de compromiso que se ha discutido

crearía un nuevo consejo de vigilancia en el BCE (…) en el que los países de la UE que participen tendrían puesto y derecho al voto.

Pero Francia y Alemania han puesto barreras a esta nueva propuesta, añade el diario de Lisboa:

Las dudas de Berlín de algún modo tienen que ver con su negativa a asumir una pérdida de control sobre la supervisión de pequeñas cajas de ahorro regionales (Landesbanken), cuya fragilidad es un secreto mal guardado. (…) Los franceses temen que los bancos bajo jurisdicción de supervisores nacionales eleven suspicacias sobre su solidez y pierdan el acceso al mercado de prestamos interbancarios, indispensable para permitirles financiar la economía.

En su editorial, Le Monde resume el problema de la unión bancaria como "una batalla entre la City de Londres y París", y resume su posición: "Los franceses quieren ir rápido. Los alemanes pretenden tomarse su tiempo. Reino Unido quiere proteger la City. Teniendo que confiar la regulación (…) al BCE, ¡sería una institución de la eurozona -de la que Gran Bretaña no forma parte- la encargada de ocuparse de los asuntos de la City¡ Hay que decirlo con claridad: ¡eso no les gusta en Londres! (…) Pero la verdad es que esta batalla no tiene en cuenta una cuestión más profunda: más euroescépticos que nunca, ¿quieren los británicos permanecer en Europa?

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