Según los climatólogos del Instituto de Biometeorología de Florencia citados por La Repubblica, “las palabras que utilizamos habitualmente para describir las lluvias excepcionales que golpeaban Europa, ya no transmiten la idea de lo que ocurre realmente hoy en día”. Por ello, explican, podríamos vernos obligados a añadir la palabra “monzón” a nuestro diccionario climático europeo. El calentamiento del planeta hace aumentar la temperatura y la dimensión de las masas de aire caliente procedentes del Sáhara. En el frente occidental, estas masas chocan contra corrientes frías y húmedas procedentes del Atlántico, provocando lluvias torrenciales, como las que han asolado Europa central, donde los índices de precipitaciones se han duplicado con respecto al nivel normal. En el frente oriental, estas masas no encuentran obstáculos y provocan olas de calor e incendios, como es el caso de Rusia. “La energía en juego aumenta cada vez más rápido, ya que los gases de efecto invernadero retienen el calor y el fenómeno se acelera ante la ausencia de contramedidas”, afirma el diario romano, que espera que las recientes catástrofes ejercerán presión sobre los participantes en la conferencia de Cancún sobre el cambio climático que se celebrará en diciembre (COP16).