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Es de sobra conocido que el rendimiento escolar que se consigue en los centros asiáticos es superior al del de las escuelas europeas. Pero parece que la diferencia se hace más grande, tal y como revelan los estudios PIRLS y TIMSS 2011 que la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA) publicó el 11 de diciembre. El TIMSS evalúa el nivel de dominio de las matemáticas de 600.000 escolares de 8 años de edad en 63 países y el PIRLS lo hace con las competencias de lectura de 300.000 niños de 9 a 10 años de edad en 49 países. En la clasificación establecida por el TIMSS, los escolares de Singapur, Corea del Sur y Hong Kong están a la cabeza. En el ranking del PIRLS, Hong Kong, Rusia y Finlandia ocupan los tres primeros puestos. En muchos países la prensa se ha hecho eco de la decepción ante los resultados que sus nacionales han logrado.

En el caso de los alumnos españoles, los resultados son decepcionantes porque están por debajo de la media de la UE. Y lo son hasta tal punto que La Vanguardia titula “La educación española se estanca en la mediocridad”. Según el diario catalán, “Lo más preocupante de la cuestión no son los resultados […], sino el estancamiento o, incluso, empeoramiento de las aptitudes de nuestros estudiantes”.

En los Países Bajos, NRC Handelsblad señala que

El retraso en lengua y matemáticas de los alumnos holandeses se ha estabilizado en los últimos cuatro años. Por eso los Países Bajos ocupan ahora puestos más bajos, dado que los escolares de otros países han mejorado sus resultados. El estudio también muestra que de todos los Estados, los Países Bajos tienen el mejor sistema para ayudar a los escolares con dificultades de aprendizaje a obtener un nivel suficiente. La cruz está en que los Países Bajos apenas tienen alumnos con resultados excelentes.

En su editorial, el diario holandés culpa a la “tendencia dominante al elitismo”, que explica que “los malos estudiantes obtienen resultados relativamente buenos mientras que los mejores alumnos son proporcionalmente malos”.

Un reproche que también puede hacerse a la escuela alemana, pues el Tageszeitung señala que el sistema escolar germano “no brilla por su justicia”. El diario de izquierda ahonda explicando que

los niños pertenecientes a familias desfavorecidas tienen menos opciones de cursar bachillerato que los estudiantes cuyos padres tienen estudios. […] Los obstáculos que encuentran los niños de un medio que podría describirse como ‘alejado de la educación’ se han hecho cada vez mayores a lo largo de los últimos años. Su rendimiento debe superar el de sus compañeros que provienen de la alta burguesía educada para lograr convencer a sus profesores de que son capaces de acudir al bachillerato.